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 REGLAS DE UN VAGO MANTENIDO (Humor)

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ELOWYN
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Mensajes : 12

MensajeTema: REGLAS DE UN VAGO MANTENIDO (Humor)   7th Enero 2011, 10:11

Advertencia única: Actualizo muy rápido.

..................................................................

PRÓLOGO




Abrió la puerta de la enorme casa de dos pisos de tres habitaciones. Todo era un caos total, se asemejaba a algún encuentro de batalla pero con alcohol y comida. Puso uno de sus pies adelante abriéndose espacio en medio de la porquería en dónde se supone debería estar algo llamado piso.



Los finos calzados de Gucci, se habían untado de algo asqueroso y se sospechaba que no era fácil de limpiar. Caminó unos pasos más, y lo encontró allí, su objetivo. Un cuerpo semidesnudo intoxicado de alcohol durmiendo en la plazoleta de basura a su alrededor. El fétido momento de vómitos a su lado, parecía no afectarle al moribundo de tez blanca y cabello plateado quien yacía ahí.





-AYYYYY…. ¡INUYASHA!….- Llamó con furia el intruso desde la montaña de basura, tras haber resbalado con algo asqueroso que prefirió no averiguar de qué se trataba, pues su olor lo delataba.





El aludido no mostraba señales de vida alguna. De no conocerlo, lo habría tomado por muerto y habría llamado a alguien para que recogieran el cadáver…aunque la comparación no estaba muy lejana, desechó la idea de llamar a la policía y también de seguir desperdiciando saliva en pronunciar su nombre, así que optó por otra estrategia.





-AHHHHHH…….- fué el enérgico despertar del albino menor tras recibir un baldado de agua con temperatura bajo cero grado.





-Ya veo que por fín te levantas hermanito.- Dijo una figura alta frente a él, para luego tirar el balde en la cabeza a su estimado familiar.





-¡AUCH! ¿Por qué haces eso? ¿Qué pretendes? ¿Ahogarme con baldados de agua y después descalabrarme a cubetazos?- Reclamó con enojo el recién levantado, de cabello enmarañado.





-No es mala idea. Pero ¿para qué molestarme? Si tu estilo de vida se encargará de llevarte a la tumba antes que yo.-





-Aún no me has dicho a qué vienes Seshomaru.- Gesticuló con mueca de dolor el joven a la vez que se sobaba la cabeza y se ponía en pie…bueno al menos eso trataba porque su lindo trasero tocó piso tras un intento en vano.





-¿No deberías estar en la universidad?-





-¿No deberías estar trabajando?-





-No me respondas con otra pregunta.-





-No me despiertes con agua y cubetazos…podría haber quedado en coma por tu culpa.-





-Imposible, tu cabeza es muy dura… ¿QUÉ ES ESE MALDITO OLOR? ¿CÓMO TE LO AGUANTAS?-





-Ah…es que…anoche tuve reunión de estudio…- mintió con descaro rascándose la cabeza.





- ¿Y tus compañeros de estudio son Proxenetas, alcohólicos, promiscuos y prostitutas? Ahora entiendo por qué te rinde tanto el tiempo.- Aportó con sarcasmo el albino mayor, para luego poner el dedo en la llaga -¿Crees que a ella le gustaría verte así? Cuando la visitas… ¿No tienes remordimiento?-





-Y de ser así… ¿A ti qué te importa?...ahora sal de mi casa.-





-Ya no es tu casa. Tu contrato expiró. Según el testamento de papá, dice que esta casa te la dejaba para tus años de estudio en la universidad mientras terminabas carrera y hacías alguna especialización. El plazo indicaba siete años y anteayer fué tu séptimo aniversario.-





-Mmmjjjmm…pero si no he terminado carrera.- Dijo con la naturalidad del asunto, bostezando, frotándose los ojos y acurrucándose cerca de alguna ropa sucia por allí.





-¡EXACTO! Llevas siete años en una carrera que debió culminar en cuatro. Estarías haciendo una segunda maestría si no repitieras dos veces cada semestre.- Espetó Seshomaru ante la vagabundería e indiferencia de su hermano quien no le prestaba atención…pues ya estaba camino al quinto piso del mundo de los sueños. –Y CUANDO TE ESTÉ HABLANDO MÁS VALE QUE PRESTES ATENCIÓN- Gritó en su oído haciéndolo levantar de golpe.





-¡NO ESTOY SORDO! Y para tu información, no pienso irme de ésta casa. Y el testamento no estipula un tiempo definido en mis estudios para poderme quedar aquí, habla de continuar con mi carrera…y eso hermanito me podría tomar hasta diez o quince años…así que ya deja de molestar.- Se volvió a tirar al Everst de basurero.





-Pero sí habla, que transcurrido los siete años, yo puedo determinar la administración de éste recinto dado el caso que tú no hayas terminado la carrera. Así que te tengo enormes planes hermanito.- Finalizó Seshomaru para dirigirse a la puerta.





-¿A qué te refieres con enormes planes?- Preguntó por primera vez preocupado Inuyasha.





-Ya verás.- Fué la escueta respuesta que otorgó al finalizar la conversación, cerrando tras de sí la puerta sin tomarse el trabajo de medir su fuerza.





………………………….



En una oficina del décimo piso de un edificio, se encontraba la oficina del señor Taisho, ejecutando una reunión de extrema importancia…





-Y bien señorita Higurashi… ¿Qué opinas del trato?-





-Sigo sin entender por qué buscas una niñera a tu hermano…si sufre de retardo mental… ¿no será mejor llevarlo a un especialista?- bufó una joven de ojos chocolates y oscuros cabellos con piel más blanca que el copo de nieve.





-Dije que mi hermano actúa como uno…no que fuera uno…- reclamó ofensivo Seshomaru ante la discriminación verbal de la chiquilla.





-Bien…pero aún no me dices… ¿por qué yo?...distingo a tu hermano, vamos a la misma universidad pero no me apetece compartir una casa con él.- Se cruzó de brazos la joven en forma de desaprobación.





-¿Por qué no? Tengo entendido que no vives con tus padres desde que entraste a la facultad de psicología. Si aceptas, no tienes que pagar arriendo, ni servicios, y no tendrías que preocuparte en llegar a la universidad…pues queda a veinte cuadras.- Insistió Seshomaru.





-Ya llevo tres años viviendo aquí en la ciudad y eso no es problema para mí. Puedo solucionarlo. A demás…la fama de vago de tu hermano no me parece atractivo.-





-No estoy pidiendo que vivas con él como marido y mujer…sólo pido que seas su compañera de casa….que, que…mmm.. ¡Que administres la casa!- Exclamó sobreactuando alegría como quién descubre algo interesante.





-Me refiero a la reputación que debo cuidar… y estar en compañía con tu hermano sería un desmérito total para mi integridad académica.- seguía negándose la joven.





-Precisamente por las excelentes recomendaciones de los profesores de la universidad te estoy proponiendo esto. Necesito a alguien de ejemplo, que viva en la casa que habita mi hermano para poner orden…alguien que no se deje influenciar de él tan fácilmente.-





-¿Por qué tanto interés por tu hermano?- Interrogó curiosa la joven.





-No puedo manejar sólo la compañía de mi padre. Y lamentablemente no puedo reemplazarlo porque el testamento estipula que sólo los de la familia pueden hacer frente a la empresa. Así que debo esperar a que la ovejita de mi hermano termine su carrera de finanzas y negocios internacionales, pero lleva siete años en ello. Lo he intentado todo…tú eres mi única alternativa.- Resopló agotado el Taisho mayor recargándose en el sillón.





-Lo siento…lamento tu situación…pero es mucho lo que me pides. Que tengas un buen día.- Se despedía la pelinegra poniéndose de pie. Ya estaba girando la perilla de la puerta, cuando la voz grave ofreció otra propuesta…





-Tu familia adquirió una deuda de ocho millones de yens para pagarlo en seis años. Si tú aceptas…puedo ayudarte a pagarlo.- Lanzó el anzuelo fijando su mirada dorada en la más mínima expresión que emitiera la joven.





-El préstamo es con el banco…tu compañía no tiene nada que ver- gesticuló Aome con suma curiosidad e interés.





-La compañía Taisho es el cliente número uno del banco a nivel nacional…puedo ayudarte a efectuar el pago…si quiere. Claro está que tendrías que vivir con Inuyasha en la misma casa…aunque no tendrías que preocuparte por pagar servicios ni nada de eso.- sonrió satisfecho al ver cómo Aome se sentaba de nuevo en la silla para escucharle.





-¿Y qué propones?- Bajó la guardia la chica, muy atenta a cualquier propuesta de ésta magnitud.





-Los seis años que a tu familia le tomará pagar la deuda, tu lo puedes hacer en tres años…-





-Seis meses- ofreció Aome -





-Dos años- Regateó Seshomaru.





-Siete meses- amplió la propuesta la chica.





- Año y medio. ¡Tómelo o déjelo!…pero estoy siendo más que condescendiente.- Dió por terminada la subasta el peliplateado.





-¿Es conciente de lo que me pide? Estamos hablando del “angelito” y mantenido de tu hermano, el mismo que tiene veinte arrestos en un solo año, al que estuvieron a punto de expulsar de la universidad en tres ocasiones, el que tiene una demanda por infracción y desacato a la autoridad…. ¿Es suficiente? O quiere que le continúe la lista. Tenga en cuenta que estoy arriesgando mi integridad académica, psicológica y física.- espetó Aome con furia contenida.





Seshomaru analizó brevemente la situación y conociendo a su hermano, ella estaba en su derecho de reclamar…y en un resoplo de frustración dijo -Ocho meses… ¡Pero aclaro que Inuyasha no les pega a las mujeres!- Apuntó con el dedo índice.





-¡Perfecto! ¿Cómo será entonces la manera que debo pagar la deuda?- Interrogó satisfecha al sentirse astuta frente al frío hombre de negocios.





-Donaré un millón de yens a la deuda de tu familia en el banco. Pero te advierto que no será fácil…y más te vale que te ganes cada centavo.- Amenazó con resignación el hombre de negocio desde su sillón ante la sonrisa de satisfacción de la pelinegra.





-¿Cómo sabías que mi familia adquirió esa deuda con el banco? ¿Estabas estudiándome desde antes de llegar?-





-SIP.- Confesó sin rodeos ni penas -estudié tu hoja de vida y la de tu familia. Sé que fué algo atrevido, pero tenía que estar seguro a cargo de quién iba a dejar la casa.-





-¿La casa? O… ¿tu hermano?- Interrogó divertida.





-Ambos.- Respondió el peliplateado mayor en un suspiro de pesar. –Alista tus cosas…hoy mismo te mudas a tu “nuevo hogar”…- terminó de decir con sarcasmo y sonrisa burlesca.





………………………………….





-Mamá te entiendo pero si es la única manera de pagar la deuda con el banco ¡lo hago! Con todo el pesar y sacrificio del mundo, pero es lo mejor y lo sabes. El sueldo de mi papá y lo que se gane en el templo escasamente alcanza para ustedes en el hogar.-





-¿Ya hablaste con tu padre de esto?-





-Siiii….hasta me ha dicho que confiaba en mi juicio. No entiendo porque me pones tanto problema…voy ahorrar el arriendo, la comida, los servicio y el transporte…sólo debo administrar la casa…mmm…y controlar al angelito- Rió ante el adjetivo que utilizó para describir a la oveja negra de la familia Taisho. Aquella broma hizo también reír a su mamá relajándola de paso…





-Está bien. También confío en tu juicio…pero me mantienes al tanto de todo ¿De acuerdo?-





-De acuerdo. Mamá debo irme que se me está haciendo tarde. Saluda de mi parte a Zota y a Shipo…dile que los extraño mucho y que nos veremos en vacaciones.-





-Bien, les daré el saludo a tus hermanos…ellos también te extrañan. Ten cuidado hija.-





La pelinegra salió de la casilla telefónica para encontrarse con tres jóvenes quienes la esperaban en una esquina…





-¿Qué te dijo tu mamá?/ ¿Está de acuerdo?/ ¿Tu papá no se puso celoso porque vivirás con un muchacho?/ ¿Saben quién es Inuyasha?/ ¿Ya le contaste a tu novio Hoyo?/- Azotaron con interrogantes a la pobre chica tan pronto la vieron llegar sin darle la oportunidad de un respiro-





-CHIIIICCCAAAASSSS…¡POR FAVOR DÉJENME RESPIRAR!- Gritó desesperada. Luego de calmarse se volvió a dirigir a ellas… -Sango, Kikyo y Ayame…no hay de qué preocuparse, ya lo saben todo y me dieron su apoyo. También Hoyo.-





-¿Así no más?- Interrogó sorprendida una pelirroja de ojos verdes que atiende al nombre de Ayame.





-Deben confiar mucho en ti como para que lo permitan- habló esta vez Sango con tono de molestia y preocupación.





-Si, ya que te vas a meter a la boca del lobo, digo del perro…- farfulló la chica de tez pálida llamada Kikyo.



-Agradezco que se preocupen por mí, pero no pienso debatirlo otras cuatro horas con ustedes. Ya debo irme, el señor Seshomaru debe estarme esperando.- Se despedía la pelinegra abrazando al grupo sobre protector de amigas.





-Cualquier cosa que necesites sólo llámanos- gritó de lejos Ayame a su amiga, quién se iba perdiendo de vista.





-Ten mucho cuidado- aportó esta vez Sango.





-Y si el idiota se pasa de listo, conozco a unos amigos mafiosos que pueden ponerlo en su sitio- ofreció en voz alta Kikyo. Al sentir unas ojos tallándole la espalda, se giró para encontrarse con la mirada dubitativa y sorpresiva de sus dos amigas… -jejejej…etto...era sólo una broma…- subió los hombros en señal de despreocupación.





…………..















-¡NO! ¡NI LOCO! Escuché suficiente, no quiero a esta psico-loca mojigata en mi casa.- Gritó quejambruno Inuyasha al recibir la inesperada visita de su hermano con una chica desconocida, sacada de la sección de niñeras de las páginas amarillas del directorio según él. Pero su sorpresa pasó a la ira en cuestión de segundos, al escuchar la nueva estrategia de su hermano para administrar la casa, ya que el contrato de su estadía en sí había expirado hace días.





-Aome, éste será tu nuevo hogar. Puedes acomodarte en cualquier habitación.- Se dirigió Seshomaru a la chica, ignorando el ridículo reclamo de su hermano, para luego guiar sus pasos a la salida. Giró por última vez para decirles… -Si necesitan algo…no estaré para ustedes. Cualquier pregunta, inquietud, reclamo, advertencia de muerte, amenaza y/o atentado…lo consultan con mi asistente Kagura.- Y sin más palabras, el golpe sordo se escuchó después de un fuerte cierre portal.





Aome no se intimidó en ningún momento por la aborrecible actitud de Inuyasha. Tomó sus maletas y se dirigió a la segunda planta de la casa sin esperar el permiso de nadie.





-¿A dónde crees que vas mojigata?- Interrogó con fastidio Inuyasha al detallar a su nueva compañera impuesta por su hermano.





-¿A dónde más?- Roló los ojos sin darle importancia a la pose arrogante y altiva que en esos momentos tenía Inuyasha. Se volvió a girar para redirigir sus pasos.





-¿Cuánto dinero te ofreció el idiota de mi hermano? Porque yo podría duplicarlo… ¡Si te vas ahora!- Ofreció enarcando una ceja en signo de malicia.





Aome se volvió a girar y respiró profundo para no dedicarle la tabla de la muerte al inepto quien vestía sólo con una sudadera sin camisa que tenía en frente y respondió -Tu hermano me ofreció un millón cada mes que soporte vivir contigo. El trato está por ocho meses. Y dudo que un vago mantenido como tú logre superar esa oferta.-





-¿Quién te dijo que soy un mantenido?- Reclamó con rabia el albino, sin refutar ni ofenderse por lo de vago.





-¿No eres un mantenido?- Se cruzó de brazos la chica para acercársele en desafío.





-No lo soy.- Afirmó convencido.





-Una pregunta Inuyasha…- Masajeó la chica su sien con los dedos como si presintiera un dolor de cabeza… -¿Trabajas?-





-Nop.-





-¿Pagas la universidad?-





-Nop.-





-¿Pagas la alimentación y los servicios públicos?-





-Já… ¡Por supuesto que no!- bufó con obviedad.





-¿Quién paga todo?-





-Pues mi herma… ¿uh?- Indirectamente había confirmado por sí mismo que sí era un mantenido.





-¿Ves? Entonces sí eres un mantenido.- Sonrió satisfecha Aome al darle una cachetada a su estúpido orgullo.





- Seshomaru paga todo con la herencia de mi padre- aclaró Inuyasha, en un vano intento de recuperar su dignidad, que había mandado de vacaciones permanentes.





-Con herencia o sin herencia, no te quita lo inepto.- Se burló Aome volviendo a agarrar la maleta para buscar su habitación.





Inuyasha sonrió maliciosamente de medio lado y sin previo aviso agarró la maleta de la chica, para luego adelantársele unos pasos…-¡Vamos! Te voy a llevar a un cuarto.- Dijo enérgicamente. Aome extrañada de la repentina amabilidad del peliplateado, le siguió con ingenuidad.





Llegaron a una puerta blanca. Inuyasha giró la perilla y medio la abrió aún sin dejar la vista clara… -¡Aquí hay un cuarto! ¡Entra!- Ofreció con supuesta gentiliza, empujándola sutilmente al recinto al dejar la maleta afuera, en el piso.





Aome no veía más que oscuridad cuando entró al lugar. Palpó con sus manos para encontrar el interruptor de luz y fue cuando pudo ver con claridad… -¿Esto? ¿No se supone que sea una alcoba para dormir?- Interrogó confundida. Lo último que sintió fué un fuerte empujón desde su espalda y una puerta cerrarse tras de sí.





-¡Lo siento, pero el hotel está lleno y no hay más habitaciones!- Se escuchó una risotada tras la puerta.





-¡Idiota! ¡Me dijiste que me llevarías a un cuarto!- Golpeaba iracunda la puerta.





-¿No fué lo que hice? Claro está que nunca especifiqué qué tipo de cuarto preciosa- Se recargó en la puerta el albino cruzando sus brazos y cantando victoria. –El cuarto de ropa es bastante amplio ¿No te parece?-





-¡Sácame inmediatamente de aquí cretino!- Se escuchó la voz de la joven a lo lejos detrás del pedazo de madera que los separaba.





-¡No seas desagradecida! Ya sabes que a caballo regalado no se le mira el colmillo. Dulces sueños mojigata.- Se retiró el cínico de Inuyasha dejando a la pobre encerrada en el armario de ropa. Depositó la maleta de ella aún lado de la puerta que era ferozmente azotada por unos puños femeninos del otro lado, y se dirigió a la sala a escuchar música a todo volumen para amortiguar los gritos e insultos dedicado a él.





Dos hora después…11:00 p.m.



-¡Idota más te vale que me saques de aquí o vas a pagarlo muy caro…!





Tres horas después…2:00 a.m.



-¡Escoria del demonio, caballero de quinta…!-



Inuyasha por mucho que trató, no podía ahogar la voz de la prisionera por más volumen que le pusiera a su equipo. Esperó en vano a que el cansancio o la afonía la hicieran callar, pero ese momento nunca se dignó a hacer acto de presencia. Apagó el escándalo de heavy metal y se dirigió a la puerta de la cautiva… -¿Te rindes?-





-¡NOOOO!- Exclamó la gritona con todo el aire contenido en sus pulmones.





-Entonces no podré sacarte de allí- habló en tono burlesco.





-Entonces nunca dejarás de escuchar mis gritos.- Amenazó la chica infantilmente.





Inuyasha ya empezaba a cansarse del juego, y sin más rodeos quitó el seguro de la puerta y la abrió. –Si decides quedarte…te haré la vida imposible- advirtió con media sonrisa atravesando su brazo por el marco para no dejarla pasar.





-No… me… intimidas.- Fué la disfónica respuesta de la joven. Miró por encima del hombro masculino una puerta al fondo medio abierta que parecía ser la habitación principal. Quitó bruscamente el brazo que la detenía y recogió su maleta. Caminó tranquilamente a una dirección a la deriva para despistar al albino y cuando se vió más cerca de su objetivo, corrió al cuarto…





Inuyasha al ver el cambio repentino de dirección, muy tarde se dió cuenta del objetivo de la chica. Corrió tras de ella para alcanzarla, pero su cara tropezó con una puerta cerrada literalmente en su nariz. –AAAAAUUUUUCCHHHHH….¡ÉSA ES MI HABITACIÓN!- Gritó sobándose la cara y estornudando al verse afectada su vía respiratoria.





-¡Muchas gracias por escoltarme a mi nueva habitación! ¡Ya te puedes ir a donde te plazca!- Entonó con sonrisa la victoria desde el otro lado de la puerta.





-…sto..no..je…qeda …ají…- Dijo el nuevo narizón corriendo hacia al baño para atender a su hemorragia nasal.





Y así fué como pasaron la primera noche el vago y la mojigata. Pero aquello sólo sería el inicio del mutuo dolor de cabeza…





……………………….

Continuará.....
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ELOWYN
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MensajeTema: Re: REGLAS DE UN VAGO MANTENIDO (Humor)   14th Enero 2011, 16:51

Primera regla: Dormir…más que pata hinchada



………………………………….





Despacio y silenciosamente, los pies van caminando con mucho cuidado hacia su objetivo; cual cazador a su presa que circunda en su hábitat, estudiando el terreno en la paciente espera del momento oportuno… era ahora o nunca. Él tenía que pagar por haberla dejado encerrada en el armario como bienvenida por ¡cinco horas! En su primera estadía. Tenía que pagar por la semana de sus trasnochas, por las ojeras que ahora adornaban sus ojos, por el maldito mal humor que sufre cuando no ha descansado bien, por obligarla a escuchar Heavy metal y rock de todo tipo hasta las dos de la madrugada; y el haberse quedado dormida en pleno parcial, debido a las noches agónicas, fué la gota que rebosó la copa…





“I tried so hard
And got so far
But in the end
It doesn’t even matter
I had to fall
to lose it all
But in the end
It doesn’t even matter…”










El joven cayó de golpe desde su cama, al “susurrar” en sus oídos el stéreo, conectado con bafles y los amplificadores profesionales de concierto que cubriría el sonido de un estadio completo, instalados en su debatida alcoba (se dice que debatida porque quien llegaba primero a la residencia se posicionaba de la habitación principal por ser la única que tenía baño privado) con el volumen en su máxima potencia sonando el grupo Linkin Park con su famosa canción IN THE END.









Aome tan pronto activó el equipo, que muy posiblemente dejaría sordo a Inuyasha (y a media cuadra del barrio) encerró a su estimado compañero en la alcoba, poniendo el seguro en la puerta desde afuera, sujetada con palos, clavijas y otros trasteos livianos a la mano como: Sillas, mesas, nevera, estufa, cajas fuertes, piano de cola larga, tractor…









-¡TONTA MOJIGATAAAAAA!…..- Se ahogaba la voz de Inuyasha en medio del estruendo que salía de su habitación. Buscó con desespero y diligencia, el enchufe que conectara los equipos…pero la muy astuta, había puesto cables de extensiones, amarrados con ¡cinco rollos! de cinta gruesa para que no se pudieran desconectar…la única alternativa, sería salir del recinto y buscar el enchufe principal que podría estar en cualquier parte de la casa.





…………////………….



Satisfecha con su inocente venganza, salió de la casa después de desayunar para irse a la universidad. Más allá de diez cuadras, decidió quitarse los tapones de sus oídos ya que no se escuchaba tan fuerte el ruido proveniente desde su dulce hogar.





……………/////………………







Intentó por todos los medios abrir la maldita puerta. La golpeó con su hombro pero sólo consiguió lastimarse. Trató de empujarla a patadas, pero sólo consiguió quedar renco. Estrelló con una silla el portal de su prisión ruidosa, pero sólo consiguió quedarse sin muebles en la habitación. La única elección que encontró, fué salir por la ventana del cuarto. Se asomó allí, pero para su infortunio, no había ninguna rama de árbol que le recibiera para no lastimarse. Pero su desespero era tal, que consiguió colgarse del barandal, balanceando su cuerpo casi a dos metros de altura del piso…









-AAAAAAAAaaaaaaaa….- Fué lo único que se escuchó después de que al albino se le resbalaran las manos del barandal…





………..//////…………………..







La universidad Shikón tenía su jornada de trabajo normal. Estudiantes en sus clases, profesores en sus enseñanzas, cafeterías atendiendo, Aome caminando por los pasillos con sus amigas para la siguiente materia, Un joven con el sesenta por ciento de su cuerpo vendado… ¿Uh?...- ¿Inuyasha?- Fué la única burla que se le salió a la pelinegra al ver de lejos a su compañero de casa, caminar por los pasillos aporreado y cojeando…







- ¡Inuyasha! ¿Qué te pasó?- Preguntó un joven de cabello castaño con coleta, al ver a su amigo del alma (Y de parranda) entrar a clases…









-Tuve un pequeño incidente, por eso estoy vendado…- Refunfuño Inuyasha.









-No preguntaba el por qué tienes esas vendas, eso ya es natural en tí…preguntaba el por qué del milagro de que asistas a clase…- soltó con sorna Miroku Tekena.









-¡Cállate cretino!- Fué la única respuesta de Inuyasha quien murmuraba por lo bajo improperios sobre una mojigata pelinegra.







………///////……………..







-Kágura, ¿Tienes algún mensaje para mí?- Interrogó el elegante hombre de negocios revisando unos documentos antes de entrar a su oficia.









-Pues…- Dudó en responder la hermosa mujer de oscura cabellera y labios carnoso –El señor Naraku rectificó su reunión de ésta tarde, y quiere que le confirme la asistencia de tu hija Lin para el cumpleaños de sus gemelos Kana y Hakudoshi que será este fin de semana…pero…-









-¿Pero?....- Interrogó con impaciencia Seshomaru a su asistente.









-Hay otros cuarenta y siete mensajes…y todos son de tu hermano…-









Seshomaru entendió el nerviosismo y el bochorno de su asistente al tener que rendirle cuenta de los mensajes de su hermano, e hizo un ademán con las manos para que ella leyera alguno… -¿Y qué mensaje dejó Inuyasha?-









Kagura tomó una carpeta llena de papelitos para empezar a leer…- El primero dice, vete al infierno; el segundo, que te va a hacer picadillo; el tercero, que vas a tener que pagarle a la mojigata un psiquiatra si no la despides; el cuarto, que desea la extinción de tu descendencia; el quinto, que necesitará una cirugía para su sordera y una orden de captura para la causante; sexto, que despida a la mojigata de su compañera si no la quiere devuelta como cadáver; séptimo, planea un atentado público como protesta por tu injusticia; octavo, mandó a preguntar si la casa tiene seguro contra incendio…









-¿Por qué preguntó eso?- Interrogó Seshomaru prestando atención al último mensaje/amenaza.







-Pues…dudo que haya fuga de gas en la casa…pero supongo que como mínimo planea quemar a su compañera adentro…tiene mucha imaginación ¿No lo crees? - fué la absurda explicación que se le ocurrió a Kágura, para hacer carcajear a su jefe… -debería reír más seguido, se ve hermoso así- pensó en medio de su ensoñación, para luego aterrizar y continuar leyendo…







-Noveno, que compró un muñeco budú para ponerle tu nombre; décimo, que te puedes meter tus títulos y tus diplomas por el cu…-









-¡Yo los terminó de leer muchas gracias!- Interrumpió a tiempo Seshomaru a su asistente, arrebatándole la carpeta de mensajes de sus manos al ver a su pequeña merodeando por los alrededores.









-Papi… ¿Dónde quería el tío Inuyasha que te metieras los títulos y los diplomas?-





……/////…………









Una chica iracunda iba caminando por los pasillos del décimo piso de un edificio. No prestó la más mínima atención a las miradas estupefactas de los que la veían, ni mucho menos a sus comentarios. Tiró la puerta de una oficina para expresar a tomo pulmón -¡NO LO SOPORTO…ES SUFICIENTE!-







Seshomaru y Kagura, su asistente, quedaron boquiabiertos al ver a una joven entrar con imponencia a la oficina. Estaba embadurnada con pintura de distintos colores, harina, acerrín y acompañada con el fétido olor a huevo podrido por toda su ropa, cabello y demás cuerpo.







Antes de que surgiera pregunta alguna por parte de los ejecutivos, la joven empezó sus explicaciones, que sonaban más a reclamos a viva e iracunda voz…







-Llegué a “mi” casa, después de una agotadora jornada académica. Introduje la llave a la puerta, para descubrir que el ¡IDIOTA! De tu hermano había cambiado la cerradura. Y no contento con ello, me estuvo esperando desde el balcón con unos baldes que contenía quién sabe qué porquería…y esa misma porquería fue vaciada a ¡mí! Ahora no puedo entrar a bañarme porque la estúpida llave de duplicado que me entregaste no sirve de nada. Tuve que venirme a pie hasta aquí, porque ningún transporte urbano quería traerme en ¡estas condiciones!... ¡OH!... Y por si fuera poco: mis libros de la universidad no se salvaron del atentado del ¡ESTÚPIDO ESE QUE LLAMAS FAMILIAR!- Terminó de desahogarse Aome aún desde la puerta de la oficina.









-Todo tiene solución. Ahora mismo llamaré a un cerrajero para que puedas entrar a la casa y en cuanto a los libros, se lo descontaré de la mensualidad que le corresponde a Inuyasha….- proponía Seshomaru pero fué interrumpido por la voz chillona…









-¡No todo tiene solución! El problema más grave no tiene solución y se llama… ¡INUYASHA!...no aguanto más…renuncio…prefiero los seis años de trabajo para pagar la deuda del banco y no los ocho meses de martirio con tu hermano.- Espetó Aome desde su puesto.









-Sólo llevas dos semanas ¿y ya te rindes?- Interrogó divertido Seshomaru desde su silla.- ¡Te advertí que no sería fácil!-







-Entonces ¿Qué propones?- Preguntó en derrota la pelinegra.







-Cambia de estrategia. Te preparas para ser psicóloga, debes conocer alguna que te ayude.- Respondió con obviedad.







-Mi carrera se queda en pañales para lidiar con el “angelito”-







-Entonces…invéntate una-







-No quiero que me demandes para lo que tengo pensado.-







-Emplea cualquier estrategia…te doy mi permiso.-







-¿Cualquier estrategia?- El bombillo de la sabiduría se encendió sobre la chica y rectificó el permiso en forma de pregunta con un mohín macabro.







-Ni..ninin..ninguna que incluya muerte, violación o secuestro…no quiero a los del CSI Miami en mi edificio.- Advirtió Seshomaru dubitativo de su permiso, al ver la sombría sonrisa de la pelinegra.









-Trato hecho.- Salió la joven del recinto con una expresión de alegría maliciosa, que asustaría a la mismísima muerte si se la topaba de frente.







Kagura analizó con escepticismo la reciente reunión improvisada para dirigirse a su jefe, quien tenía su dorada mirada aún fija en la puerta -¿Estás seguro que cualquier estrategia? –







-Cualquier cosa con tal de que ese muchacho se componga, es bienvenido-







-O… lo termine de descomponer.-





…………//////…………………..







En resumidas cuenta, los días restantes del primer mes para la pareja dispareja, transcurrió como relatos de epopeyas en donde los únicos enemigos eran ellos; sus estrategias de guerra era la locura; y sus armas… las más creativas ocurrencias.







En una ocasión, Aome se acordó de las bromas de sus hermanitos, y cubrió el retrete del baño del cuarto privado, con viniplex hipermeable, tras asegurarse de que Inuyasha le ganara por enésima vez la alcoba. El joven, en medio del sonambulismo de la noche, se levantó para hacer sus necesidades…sintió en sus pies algo tibio mojándole, empapando de paso la fina baldosa del piso. Al caer en cuenta de la pésima y asquerosa jugada de su estimada compañera, fué a buscar unas toallas de hermoso estampado rosa pertenecientes a la chica, para trapear el reguero de orina. Al sentirse satisfecho del trabajo, fué a depositar los trapos en la basura.







Muy en la madruga, Inuyasha pensaba devolverle la broma del stéreo a Aome, ubicando el amplificador del sonido en la alcoba siempre debatida pero nunca ganada, cuando sintió un portazo a su espalda…estaba tan entretenido instalando el pesado equipo, que no se dió cuenta cuando la pelinegra se levantó de la cama y le encerró por segunda vez. Pero en lugar de dejarlo con el ruido auditivo, ella le lanzó por la ventana un pedo atómico (gas) que invadió todo el recinto. Debido al fétido olor, la habitación quedó inhabitable por tres días consecutivos…motivo por el cual cada uno buscó refugio en las habitaciones restantes.









Y es que Inuyasha comandaba su batalla con todo el peso de la ley de una armada. El tiempo de parrandear y tomar trago, ahora lo utilizaba para hacer planes estratégicos de puntos vulnerables de su enemiga. Había dado receso obligatorio a sus noches de farra, para reemplazarlas por noche de vigilia.









Aome se encontraba en las mismas condiciones. Durante el día, en tiempo récord hacía sus deberes universitarios, para llegar a su hogar en la noche más prevenida que gusano en pelea de gallo y más armada que mafioso embestido por un cuartel.









Inuyasha reemplazó la crema facial limpiadora de Aome por crema de batido de helado; Aome puso puntillas dentro de los zapatos de Inuyasha; El vengador peliplateado se limpiaba sus pies y zapatos con las femeninas y blancas toallas de la chica; Higurashi metió un calcetín rojo en la lavadora de blanca y fina ropa del fastidioso albino; Inuyasha reemplazó el shampú de fresas por barro; Aome reemplazó los cereales de super campeones por gusanos de tierra, después de agujerar todos los recipiente contenedores de agua y leche; Inuyasha ocultaba los libros de psicología; Aome con unas tijeras rompió todos los calcetines varoniles junto a los boxers…









Las mañanas libres, sábados y domingos, lo dedicaban a dormir las catorce horas que no podían en una semana de batallas absurdas, que incluían noches de insomnios en repuesta y espera del ataque enemigo. Entre ellos solo existía tregua, cuando se encontraban en el país de los sueños de la bella durmiente, desde el sofá, piso, baño, cama, silla o en donde los sorprendiera el cansancio o la misma alborada. Solamente reinaba la paz, en el silencio de sus agonías, que aparecía después de la encrucijada de nefastas peleas e insultos creativos, más nada educativos.









Los párpados, perezosamente se van despejando para otorgar a su mirada dorada el espacio visual del campo de enfrentamiento. –No puedo rendirme ahora…falta poco para hacer que se rinda.- Se alentaba, al ver a su compañera tendida en el piso de la cocina abrazando a una escoba y teniendo por casco a una olla mientras dormía. Pesadamente arrastró sus pasos hacia la nevera, en busca de agua para satisfacer la sed que le quemaba la garganta. Escuchó unos bostezos provenientes de la moribunda tirada allí mismo y con mucho convencimiento y desafío le preguntó -¿Te rindes?-









-¡NUNCA!- Fueron los buenos días de ella (aunque en realidad eran las dos de la tarde).







-Entonces prepárate para el golpe de gracia.- Dijo el vago bostezando la supuesta amenaza.





………////…………….









-No puedo creer que por fín vayamos a conocer al nueva casa de Aome- estaba eufórica Kikyo al lado de sus amigas, a la vez que brincaba con unas botellas en sus manos.









-¡Kiyo no vayas a romper las botellas!- Reprendió Ayame, llevando una cesta con comida y otras cosas.









-Es cierto, si no ¿cómo crees que vamos a pasar la noche según los planes? Sólo espero que esto no sea una de las muchas locuras de Aome.- Aportó Sango llevando consigo otras botellas de licor.





-Creo que será divertido participar en la batalla…- seguía contenta Kikyo, a la vez que trataba de destapar una botella con los dientes.







-No seas impaciente…ya la beberemos pero primero hay que llegar.- Reía Sango junto Ayame al ver a su amiga con una extraña mueca.









Las tres jóvenes tocaron el timbre en la espera de su amiga. Pero lo que no esperaban, era encontrarse con el bien tallado y atractivo torso un muchacho de larga cabellera blanca, abrir la puerta envuelto en una diminuta toalla…de color azulito cielo con dibujitos y bordados de patitos. -¿Qué diablos hacen ustedes aquí? - Muy cordial el saludo del dichoso caballero.









-Vienen a visitarme- se adelantó Aome a la respuesta, saliendo a la puerta para recibir a sus amigas, cuando notó a su apreciada toalla favorita alrededor de la cadera del hermoso cretino… -¿SE PUEDE SABER QUÉ HACES CON MI TOALLA?-









Inuyasha miró alrededor de su cadera, al pequeño trapo que le quedaba como ridícula minifalda de travesti de closet… -Bah, no encontré la mía.- Bufó con despreocupación.









-Si lavaras la ropa sucia, tal vez tuvieras toallas limpias.- Espetó Aome con una vena sobresaliendo la sien.









-Si no le echaras soflán suavitel de lavanda a la lavadora cuando me descuido, tendría ropa limpia.- Respondió Inuyasha en reclamo.









-¡No lo hago de mala fe! Es para que tu ropa tenga un mejor olor que tu sudor.-







-¡Soy alérgico a esas porquerías!-









-¡Tú eres la porquería! A demás…si eres tan alérgico… ¿por qué estas usando mi toalla? Por si no te has dado cuenta, también tiene suavizante.- Se burló Aome cruzándose de brazos. Acto seguido, Inuyasha salió corriendo a bañarse otra vez para quitarse el ambientador de ropa, sospechando avecinarse una roncha insoportable en sus nalguitas y otras partes nobles.







………………….///////……….









En la sala, se encontraba las cuatro chicas en su reunión privada con asuntos y confesiones femeninas. –No entiendo cómo Pamela Anderson soporta el dolor de espalda con el par de ciliconas que tiene por senos/ Yo creo que los tiene de flotadores para cuando va a la playa/ jajajajja…de esa manera es imposible ahogarse/ no es tan mala idea tener salvavidas permanentes/….- Hablaban y reían las chicas en la cocina, a la vez que preparaban unos sándwiches y bebían vino. La amena conversación fué interrumpida abruptamente por el equipo de sonido a todo volumen proveniente desde la sala.









Las chicas salieron para enterarse del motivo del ruido. Vieron unas luces de discotecas instaladas en la sala, cámara de humo con DJ a bordo y una parranda de idiotas alcohólicos entrar por la puerta dispuestos a la diversión de la noche. -¡Aa..quí..estmos…peciosassss!- Dijeron los borrachos acercándose a las chicas.









-¿Y esto?- Interrogó Aome entre furia y confusión.









-Unos amigos que quieren pasar el rato aquí.- Respondió el anfitrión de sonrisa traviesa condenadamente apuesto, recargado en la puerta, vistiendo unos jeans color caki muy ajustados al cuerpo y camisa de manga larga arremangada con los botones de arriba desabrochados. Realmente parecía modelo sacado de alguna revista, desde la perspectiva de las amigas de Aome, pero para ella, no era más que la arrogancia personificada en el idiota de su compañero…estaba muy lejos de verlo con otros ojos.









-Pero no con mis amigas- advirtió -además, llegamos primero.-









-Es mi casa. Yo veré a quién traigo y a la hora que desee.-









-También es mi casa, y no me las pico-









-No eres más que una arrimada-









-Y tú un mantenido-









-Mojigata-









-Metrosexual -









-Cállate mojigata arrimada-









-Cállate mantenido de quinta-









Mientras el par de jóvenes lucían las “cualidades” de su compañero siempre rival, Sango, Kikyo, Ayame y Miroku, contemplaban el cuadro familiarmente risible con bebidas, galletas y papas fritas cual espectadores en cine…









-¿Creen que algún día se lleven bien?- Interrogó Kikyo bebiendo de su copa.









-Si supieran lo ridículo que lucen ese par- atisbó Sango junto a Ayame, a la vez que dislocaba la mano indiscreta de Miroku que por “accidente” había dado a parar a su trasero.









-¿Sólo deseando mi extinción eres feliz Sanguito?- Chillaba el pervertido sobándose la mano víctima de la furiosa chica. Pero la conversación del cuarteto se vió interrumpida cuando Aome empujó bruscamente a sus amigas hacia el patio llevando bebidas.





……//////………







El stéreo de la sala sonaba a todo volumen con estilos musicales muy educativos y relajantes como: Heavy metal, heavy sinfónico, hip hop, rock, punk, rap…lo cual impulsó a Aome a alquilar un equipo y amplificadores de quien sabe dónde, para instalarlos en el patio de la casa y armar su propio ambiente con sus amigas, ya que los planes de diversión pacífica se vieron interrumpidos por cortesía de la pesadilla personificada.







Inuyasha se estaba divirtiendo y bailando (amancillando) con la versión de la Barbie ciliconada en un rincón de la sala. Las atrevidas manos femeninas se paseaban hambrientamente por todo el cuerpo del joven, y éste a la vez, no dejaba de besar con lujuria egoísta al palo de escoba peliteñido…unos segundos más y se verían obligados a terminar sus muestras de cariño “sincero y puro” en el segundo piso. La música que les acompañaba en el ambiente fué reemplazada de improviso por un clásico instrumental de piano, cuyo compositor era desconocido por el Taisho menor, motivo por el cual interrumpió la hoguera de su pasión desenfrenada para encaminar sus pies de dónde provenía el sonido.







-¿Qué rayos fué …? ¿uh?... ¿De dónde salió todo esto?- Interrogó Inuyasha al salir al patio y encontrarse con bafles y amplificadores de dos metros de altura y un stéreo de marca SONY último modelo.









-¿Esto? Se llama verdadera música. Y lo que está sonando es claro de luna de Betowen.- Respondió Aome con superioridad.









-¿Por qué interrumpes mi fiesta y mi música?-









-Yo llegué primero con mis amigas, e interrumpí tu música por que no había suficientes enchufes y conectores para instalar mis equipos.- Sonrió satisfecha Aome al ver que Inuyasha se retiraba, creyendo haber ganado la batalla de la noche. Pero tuvo que corroborar su teoría cuando su apreciada música fué reemplazada por….







“Dame dame dame dame todo el power
para que te demos en la madre
Game gime gime gime todo el poder
so I can come around to joder (2x)
Dámele, dámele, dámele, dámele todo el poder
Dámele, dámele, dámele, dámele todo el power…”




(…. GIVE ME THE POWER del grupo Molotov.)












Al partir de aquí, los insultos, amenazas y profecías de funerales, se reemplazaron por la guerra del control musical…







Aome fué por unos refrescos en la nevera y de paso cambió el enchufe…



”Piensa en mí, se va mi amor cuando y donde tú vas
Recuérdame todo está igual, promete que lo harás
Cuando estés muy lejos, cuando yo ya no te sienta más aquí
Si en tu aliento está ni nombre piensa un poco en mí.
Un sueño fue contigo lo viví, y ahora que nada es así
En un mundo de recuerdos yo me encierro en mí…”

(Piensa en mí, película: El fantasma de la ópera)












Inuyasha debía sacar algunas bebidas de la despensa y aprovechó la ocasión…



“…Puto!! el que no brinque, el que no salte
puto!! el que no brinque y eche desmadre
puto!! el guey que quedo conforme
puto!! el que creyó lo del informe
puto!! el que nos quita la papa
puto!! tambien joto el que lo tapa
puto!! el que no hace lo que quiere
puto!! puto nace y puto se muere…”

(Puto, Molotov)










Aome fué a la sala para sacar unas sillas y estiró su mano hacia el conector…segundos después, se escuchó otra hermosa melodía en piano y voz también lírica, titulada: Fantasía sobre Greenseleves del compositor inglés Ralph Vaughan Williams





“Alas my love, ye do me wrong,
to cast me off discourteously:
And I have loved you so long
Delighting in your companie…”










Inuyasha abandonó a las apreciadas damas de la compañía prostitus S.A. para ir al baño a hacer sus necesidades, pero no sin antes…





“…Burning on just like a match you strike to incinerate
The lives of everyone you know…
What's the worst that I could say?
Things are better if I stay
So long and goodnight
So long and goodnight…”




(Helena, my chemical romance)












Aome fué en busca del trapeador y una escoba supuestamente para limpiar algo…



“…Por ti volaré
espera, que llegaré
mi fin de trayecto eres tú
para vivirlo los dos
por ti volaré
por cielos y mares
hasta tu amor
abriendo los ojos por fin
contigo yo viviré…”


(Por ti volarés, Andrea Bocceli)








Inuyasha se volvió a asomar sin excusa aparente…





“El mar escupía un lamento
tan tenue que nadie lo oyó.
Era un dolor de tan adentro
que toda la costa murió…”


(La costa del silencio, mago de oz)






Aome…

“…You raise me up, so I can stand on mountains;
You raise me up, to walk on stormy seas;
I am strong, when I am on your shoulders;
You raise me up: To more than I can be…”


(You raise me up, Celcic woman)




Inuyasha…

“Échale vampiro!!!!!
No me importa lo que
piensa la gente de mí
que si traigo el pelo
de alguna manera
porque me gusta traerlo así
que por qué escucho
ese tipo de música??
si es la que me gusta oír
Critican todo lo que ven en mí…



…porque me vale vale vaale,
me vale todo
me vale vale vaale,
me vale todo
si no me entienden o comprenden
pues ya ni modo!...”


(Me vale,maná)










-¡DEJA DE HACER ESO CRETINO!- gritó Aome con cansancio al desenchufar por centésima vez el equipo de Inuyasha para luego dejar el cable conector por allí en cualquier lugar.









-¡TÚ DEJA DE HACER ESO MOJIGATA!- Devolvió Inuyasha sin quedarse atrás.









-¡Lo único que hace tu música es dejarnos sordos!-







-¡Y lo único que hace tu música es dormirnos a todos!-









-¡Es preferible que quedar sordos!-









-¿Preferible? ¡Esto es una fiesta no un funeral! ¿Qué esper…?... ¿uh?-









Pronto la discusión de los alborotados se vió interrumpida por alguien en particular…





“…OOPS I did it again
I played with your heart
and got lost in the game(oh baby baby)
OOPS you think i'm in love,
that i'm sent from above
i'm not that innocent…”

(Ops I did it again, Britney spears)






Bailaba Miroku ya pasado de copas, tan pronto puso la nueva pista musical, imitando los pasos de Britney Spears …









-¿Y este?- Interrogaron por primera vez de acuerdo el par de complicados.









-Esto no se puede poner peor…- se quejó Sango junto a Kikyo y Ayame con una bolsa de hielo en su cabeza para el dolor y el guayabo en el que recientemente estaba transitando.







-Ven Sang…guito…mi ..vida…bai…la conmigo..y dame ..un hijo..hip, hip- Extendía Miroku su mano a la sonrojada chica de la bolsa de hielo.









-Ahora si estoy segura que esto no se puede poner peor- aquejó Ayame sosteniendo su bebida, cuando de pronto unas chispas saliendo del enchufe, detuvo la música haciendo corto circuito que dejó oscura toda la casa y medio vecindario…









-¿Decías Ayame?- Interrogó con burla Kikyo desde la oscuridad…





CONTINUARÁ...
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MensajeTema: Re: REGLAS DE UN VAGO MANTENIDO (Humor)   14th Enero 2011, 17:04

wow si que estuvo largo y bueno jajaja
me gusto mucho amiga, estare atenta para el siguiente capitulo


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ELOWYN
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MensajeTema: Re: REGLAS DE UN VAGO MANTENIDO (Humor)   23rd Enero 2011, 12:28

2da. regla: Comer… hasta que se pare el ombligo.





…………………………………….





En una de las tantas heladerías de la ciudad de Tokio, se encontraba cuatro esbeltas y hermosas jóvenes conversando y comiendo: helados, tortas, hamburguesas, té, sándwiches, mogollas, pollo asado, burritos, tamales, galletas, empanadas, frijoles…para todo el apetito que abarca a una delicada dama.







-Kikyo…por favor ya deja de comer ese helado… ¡Es el séptimo de la misma hora!- Reprendió Sango desde su puesto.







-Es cierto…entiendo que estés deprimida porque el idiota de Bruce terminó contigo pero… ¿Es necesario que te acompañemos con esta montaña de comida?- Intervino Ayame.





-Po…mi…no…proble…ma…- (Taducción: por mí no hay problema) Se embutía Aome el alimento con desesperación como si no hubiera comido en días.







-Aome sí es una buena amiga…ella sí comparte mi dolor- lloriqueaba kikyo a moco tendido, mientras mordía: el burrito, la torta, una cucharada del tamal, una galleta, una empanada y bajaba todo aquello con una coca-cola….después lamía el helado y de paso se metía una mogolla en la ocupada boca.







-Y no sólo comparte tu dolor- miró Sango con inquisición a Aome a quien se le atravesó un tuétano de pollo en la garganta mientras masticaba.







-¿En serio no tienen nada de mercado en la lujosa casa de Taisho?- Preguntó Ayame desde su puesto, mordiendo escasamente el sándwich.







-El chistecito de la fiesta nos dejó una cuenta de setecientos yens por pagar, debido al corto circuito que afectó todo el vecindario. Seshomaru lo pagó de la mensualidad que le corresponde al mantenido, pero advirtió que no quedaba para el mercado…entonces comemos lo que podamos…- terminó Aome la trágica historia, para continuar en su labor de embutirse más comida.







-Sí…a costa de los bolsillos de tus amigas…- lanzó con sarcasmo Sango al ver cómo Aome llenaba con mucha diligencia su bolso de toda la comida disponible, ya que no le cupo en la barriga.







…….&&&&……………





En otro sector de la misma ciudad, la chequera de un joven se encontraba más limpia que colita de bebé recién bañado, y sus ojos empañados de lágrimas de sufrimiento…









-Inuyasha ¿Tenías que elegir el restaurante más costoso para comer todo eso?- Dijo Miroku entre lágrimas mientras tomaba un humilde café negro…sin azúcar porque no le alcanzó el dinero para pagar la cucharadita.







-Ya te dije lo que pasó con lo de mi mensualidad…ahora tengo que ingeniármelas para sobrevivir las tres semanas restantes que me quedan sin mercado en la nevera…pero mientras tanto, comeré todo lo que pueda.- Con mucho cinismo, Inuyasha no tuvo piedad del bolsillo de su amigo, y se preocupó más bien por su instinto de conservación…comer y comer. Miroku hubiera llorado menos si tal vez hubiera participado de la última cena que fué: Filet mignón, pollo en bistec, cordon blue, lomo de cerdo en chulney de uchuvas, acompañados con los postres de durazno, manzana y Mouse. Y para inducir a un paro cardiaco al obligado anfitrión, para beber, el mantenido, pidió un vino tinto seco de la cosecha de 1987.





……………&&&&&………………







El hambre era desesperante, la jornada académica agotadora, el frío intolerable y su compañero insufrible. Un gusano en la tripa le advirtió de la hora de comer, pero lo único disponible y gratis a su alcance era agua. Tomó un vaso de cristal para llenarla con el líquido transparente para calmar sus ansias.









Inuyasha se encontraba en la misma situación, pero por ser hombre, sufría el doble por no poder satisfacerse tan rápido como el sistema digestivo de una mujer. Entró a la cocina rogando encontrar algo, cualquier cosa; un pan mohoso, una pizza vencida o algún otro alimento pasado…no importaba las condiciones, lo importante era que sus tripas no se pegara. Prefería morir intoxicado pero no de hambre. Era irónico pensar, que sus amigotes de parranda no tuvieran dinero para prestarle, cuando él siempre abrió las puertas de su casa (y de su refrigerador) para atenderles. Nunca escatimó gastos en costearles lo que quisieran. Pero lo más curioso del asunto, es que sus amistades no tuvieran dinero para prestarles, pero sí para farrear en la esquina de la universidad con veinte latas de cerveza y otras bebidas alcohólicas.









-No pierdas tu tiempo…no hay nada…- aconsejó Aome recargada en el mesón bebiendo agua con mucha nostalgia, al ver entrar a su entrañable compañero a la cocina.









Inuyasha con mucho pesar le escuchó. Pero su fe y desesperación era tal, que pensó que si habría la puerta de la nevera, encontraría por arte de magia (o alucinación de hambruna) comida…pero…lo único que encontró dentro del refrigerador con el mismo objetivo que ellos, fué a una cucaracha con una bufanda merodeando… ¿?... -No sé mucho de insectos, pero… ¿es normal que una cucaracha tenga una bufanda para frío?- Preguntó Inuyasha sospechando que el no comer bien empezaba a tener efectos secundarios no sólo en su estómago, sino también en su cordura.









La escasez alimenticia, les había afectado al punto de la consternación. Ya no tenían fuerzas para continuar con la batalla del territorio, ni con sus vigilias…ni siquiera poseían la creatividad suficiente para los insultos, porque el hambre extrema no les permitía articular algo coherente…si continuaban con este ayuno obligatorio, pronto lucirían raquíticos y buchones como los niños del África.





…………………&&&&……………………………………..







-Oye Aome, no entiendo por qué lo piensas tanto. Sólo tienes que hacerme el ensayo sobre el conductivismo…para eso te voy a pagar.- Dijo una vanidosa mujer de nombre Lita.







-Pues no sé, el problema tal vez se debe a que tu ensayo es de quince páginas… ¡Para mañana a primera hora!... ¿No te parece algo inapropiado pedir que te haga el trabajo justo ahora?- Expresó Aome con incredulidad y al mismo tiempo negándose.







-Te doy…doscientos yens…si lo tienes para mañana.- Ofreció la mujer.







-Trescientos…y lo tengo listo para ésta misma noche.- Debatió Aome con una sonrisa, al saber la cifra que su nuevo cliente estaba dispuesto a pagar… pues valoraba su trabajo y el dinero le caía de perlas.







-¡Trato hecho!- Afirmó la mujer, a la vez que sacaba los billetes y los depositaba en la mano de su negociante.





…………………&&&&…………………………







Inuyasha llegó a su hogar con la moral por el piso. Pues tenía la esperanza de que su niñera (Miroku) le costeara de nuevo la cena, pero el muy ingrato (desde la perspectiva de él) se había ido a una práctica de la universidad (se había volado para no seguir pagando la comida de Inuyasha) que duraba tres días…y tres días sería los que pasaría sin probar un bocado decente.









El vago se desplomó en el sillón del cómodo sofá. Allí acostado, maquinaba en su mente la manera de salir de ésta… -Trabajar ayudaría- Pensaba para sí, pero descartó la idea al caer en cuenta de que no sabía un carajo. -¿Robar?- Fué la siguiente locura que se le pasó por la cabeza, pero también la desechó al recordar que ya tenía todo un historial en la estación de policía por desacato a la autoridad, o ser pillado en poses nada decentes con una mujer en plena calle. –A este paso…sólo se me ocurre prostituirme- dijo resignado pero no muy convencido del todo…sería ridículo decirle a sus amigo-vias que sólo se acostaría con ellas si le pagaban. Cerró los ojos para tratar de descansar y así lograr distraer el hambre. Un agradable olor paseó por su nariz, haciendo gruñir al estómago y salivar en exceso a su boca...









-No te ves bien. Toma.- Ofreció amablemente Aome al muchacho quien seguía petrificado frente al plato de comida.









Inuyasha no esperó segunda invitación, y con muchas ansias tomó el plato de comida que contenía hamburguesas y papas francesas. Después de la tercera mordida, se acordó de preguntar con sospecha -¿Qué pides a cambio?- Enarcó una ceja.







-¿Ah?-







-Que qué pides a cambio. Algo debes traer en manos.-







Aome se quedó mirando al ambarino por unos segundos para contestarle -nada. No pido nada a cambio.-







-No lo creo…algo debes estar tramando.- Seguía dubitativo.





-No me aprovecho de las debilidades de mi oponente para sacar ventaja de la situación. No importa cuán idiota puede ser este.- Se defendió Aome para dar la primera mordida a su comida.







-Me parece bien…porque esto no cambia la situación de nosotros. - Rezongó Inuyasha -¿De dónde sacaste la comida?- Preguntó para seguir mordiendo.







-Gané unos centavos extras. Fué suficiente para hacer mercado…así podremos sobrevivir las dos semanas restantes mientras llega el nuevo mes.- Dijo de manera desinteresada la chica sin dejar de comer.







-¿Centavos extras? ¿Mercado? ¿Sobrevivir los dos? ¿Ella también pensaba en el bienestar de él a pesar de todo? ¿Por qué? ¿Cómo?...- Interrogaba Inuyasha dentro de sí, poniendo cuidado por primera a vez los gestos de su compañera para comer. Era educada, no chasqueaba la comida, tenía gracia hasta para untarse de salsa de tomate alrededor de sus labios y sus dedos. Desvió rápidamente la mirada al percatarse de que ella se giró hacia él para alcanzar la mostaza.









Había desperdiciado tanto tiempo en descubrir y proferir sus defectos, que opacó toda cualidad que la caracterizara… y justo hoy, salió a flote una, que la hiciera relucir: Amable, desinteresada y noble. Bueno está bien, reconoció que no era una, sino tres cualidades. De repente se sintió tonto. Se avergonzó al empeñarse con la estúpida batalla…pero entonces recordó: Las ronchas que le salieron a sus nalguitas y demás áreas nobles por el maldito suavizante, su ropa blanca fina que ahora lucía de un parchozo rosadito por culpa del maldito calcetín rojo en la lavadora, el plato de gusano que casi tomó por desayuno al ser reemplazado por su cereal, las ampollas que le salieron en los pies al pincharse con puntillas que estaban dentro de su zapato, la casi sordera que padeció por el chiste del stéreo y los amplificadores en su habitación, la asfixia pulmonar que ganó por los ataques de pedos atómicos…definitivamente esto no compensaba los malos ratos que pasó.







Aome continuaba comiendo desde la tranquilidad de su puesto, muy ajena a los pensamientos de su compañero. El silencio trascendía en el ambiente haciéndolo extrañamente acogedor, pero se vió interrumpido por el vibrador de su celular -Sí dime, habla Aome…-







-¿Patito? - Se escuchó desde el otro lado de la línea telefónica.





-¡AMOR!- Fué la eufórica exclamación de la chica, quien salió al patio para contestar la llamada y dejó su hamburguesa a medio terminar sobre la mesa.









-Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.- Inuyasha, ni corto ni perezoso, terminó la labor de devorar la hamburguesa de la pelinegra, para después chuparse los dedos en clara señal de victoria ante el público y rival ausente.





…………&&&&…………………







-Cuéntame de Francia. ¿Es muy bonita? ¿Es verdad que los franceses no se bañan? ¿Es tan romántica como dicen?- Aturdía la joven de preguntas al muchacho en el lujoso restaurante.







-Patito tus preguntas me asfixian.- Abrazó a la chica con fuerza, para luego depositar un suave beso en sus labios. –Estos seis meses sin tí fué una tortura.-







-También lo fué para mí. Aún me cuesta creer que ya estés aquí. Desde que recibí tu llamada esa noche, no he podido dormir imaginando este momento mi amor.- Confesaba la chica entre emoción y lágrima.







-¿Es decir que desde hace tres días no duermes?- Interrogó recreado el joven.







-No es divertido Hoyo.- Hizo pucheros la pelinegra.







-Jajajja…lo siento mi vida, lo que menos quiero es convertirme en otra versión de tu compañero pesado de casa.- Se disculpó entre risas. –Hablando de eso… ¿Cómo van las cosas con él? Pues según lo que me has comentado por teléfono y por correo, lo describes peor que la influenza. –









-¿Nos encontramos por primera vez en seis meses y lo que quieres es hablarme del cretino?- Interrogó con molestia Aome.









-Es natural que yo te pregunte por el vago ese…pues cuando te fuí a recoger, no tuve la “maravillosa” oportunidad de conocer al que te dejó encerrada en el armario de ropa por cinco horas….mjamja…- trataba de contenerse de la risa pésimamente.









-Anda, eres libre de reír si quieres. Y para promocionar tus risotadas, te agrego que el muy idiota me dejó sin mercado en menos de tres días. Todo lo que compré para sobrevivir en dos semanas, fué a parar al barril sin fondo del mantenido muerto de hambre ese.- Amenazó con sarcasmo Higurashi. No obstante, pese a su advertencia, Hoyo no pudo resistir más y rompió en carcajada para molestia suya.









-Lo siento, lo siento…jajajaajja- Trataba de disculparse Hoyo, pero lo traicionaba su falta de dominio de risas. Pero al ver que su novia se disponía a salir furiosa del lugar, la sostuvo del brazo para detenerle.









-¿Para qué quieres que me quede? ¿Se me olvidó mencionarte algún detalle referente al mantenido? Porque si quieres, “con mucho gusto los presento”, ¡SE LLEVARÍAN DE MARAVILLA!- Gritó lo último para luego ser callada con un beso firme por parte de su novio.









-Quiero que te quedes porque hace mucho tiempo quería preguntarte algo.- Dijo con ternura el joven, sujetando a su chica de la cintura. Buscó en los bolsillos de su chaqueta y sacó una hermosa cajita, que abrió sin titubeos delante de ella… - Aome Higurashi… ¿Quieres hacerme el hombre más feliz del mundo si aceptas casarte conmigo?-









Aome creía estar soñando. Posó la mirada en los ojos chocolates de su novio, luego en el anillo y en medio de la grata sorpresa, asintió con su cabeza la respuesta, ya que no pudo articular nada coherente. Hoyo no perdió más tiempo y puso el brillante anillo de oro y diamante en el dedo anular izquierdo de la joven, para luego devorarla en besos.





……………&&&&&………………….







-¡AAAAA! / ¡Qué emoción, después de tres años!/ ¡Qué romántico!/ ¡es un sueño!- Gritaron emocionadas y asfixiantes Kikyo, Ayame, Sango y la familia de Aome por la línea telefónica. Pues la noticia fué tal, que decidió reunirlos a todos decírselo a sus padres y amigas al mismo tiempo que hablaba por el auricular.









Después de entablar la emocionante conversación con su familia y dar los detalles de la romántica proposición, dió por terminada la charla para despedirse del teléfono y dedicarse a celebrar con sus amigotas.







-Aome…no quiero aguarte la fiesta pero… ¿Qué pasará con el trato que tienes con el señor Seshomaru de los ocho meses?- Interrogó Sango.









-Es verdad…. ¿¡No me digas que planeas llevarte a vivir a Hoyo a la casa después casarte!?- Interrogó con mueca preocupante Ayame.









-Es extraño una vida de recién casados de tres…- aportó con gracia Kikyo.









-¿Cómo creen?- Expresó con horror Aome ante la idea. Para luego aclarar… -Hoyo y yo nos casaremos en un mes. Él será ascendido a gerente de la compañía y podremos hacer un préstamo para pagar la deuda del banco que adquirió mi familia.-









-¿UN MES?/ ¿por qué tan pronto?/ ¿Estás embarazada?- Esto último lo preguntó Kikyo, pero calló inmediatamente al ver la cara de piedra de Aome ante la posibilidad. A Sango y a Ayame no les pareció tan desencajada la idea, y observaron a su amiga en busca de la respuesta.







Aome sintió la especulación de sus amigas como hormigueo, y decidió esclarecer una vez más la desviada conversación… -Hoyo será ascendido a gerente en su compañía…en ¡París!... Y me llevará con él, cuando termine con mis estudios. Mientras tanto, viajaré por temporadas o el vendrá conmigo…en una nueva casa, claro está.-









-¿¡PARÍS!? ¿¡PODREMOS VISITARTE EN PARÍS!?- Dijeron al unísono las chicas con los ojos brillando de la alegría y la emoción.







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La celebración había terminado. Ahora llegaba a su casa en plena madrugada para descansar de tanta emoción junta. Cómo si la que sentía no era suficiente, también tuvo que lidiar con las de sus entrañables amigas. Entró a la residencia y subía por las escaleras, sin tomarse el trabajo de buscar el interruptor para alumbrar el lugar; pues de tanto ajetreo y vigilia obligatoria, aprendió a recorrerlo a oscuras. Se descalzó para no hacer ruido, pero sus pasos se detuvieron cuando la luz se encendió por toda la sala.









-Ah, se trataba de tí mojigata desgarbada…pensé que era algún ladrón.- Se escuchó desde el interruptor de la luz la voz grave.









Aome se giró, para apreciar a la atractiva y alta figura de largos cabellos plateados vestido de una sudadera y sin camisa allí presente. El mismo cretino que le hacía la vida imposible cuando podía; como siempre, con su porte despreocupado, recargado en la puerta y cruzando los brazos. -¿Cómo es posible que alguien tan apuesto pueda ser tu pesadilla de Freddy Kruger?- Se preguntó a sí misma… ¿apuesto? ¿Desde cuándo lo veía apuesto?







-¿Qué haces?- Preguntó divertido al verla muy interesada en escudriñarle visualmente de abajo a arriba, aunque… él estaba en la misma labor. Los ojos dorados pasearon adredemente por la menuda figura de la escalera; lucía un sencillo y elegante traje azul ceñido al cuerpo de ligero e inocente escote, muy atractivo a propósito. Las iris ambarinas le advirtió de un pequeño accesorio brillante que antes no estaba allí, justo en el dedo anular. -¿Una gran noche?- Se aventuró a confirmar su sospecha.







-Síp.-







Lacónica respuesta para alguien que se empeñaba en dictar como tablas de multiplicar, los adjetivos más rebuscados para mandarlo al carajo. Fué entonces cuando descubrió que no le gustaba que ella fuera tan reservada en palabras. Se quedó observándola mientras la chica se retiraba entonando una melodía (desconocida para él claro está), pero al escuchar un portazo cerrarse, tarde se dió cuenta de que el sonido provenía de la puerta de la alcoba principal… -¡OYE¡ ¡YO HABÍA LLEGADO PRIMERO A LA HABITACIÓN! ¡SAL DE AHÍ!- Emprendió carrera gritando por los corredores a la nuevamente tonta de su compañera.





………………&&&&&&………………………..









La preparación de la boda andaba sobre ruedas. Las trillizas maravillas serían las damas de honor de la apreciada novia y el Higurashi menor (Shipo) sería el pajecito quien cargaría las argollas matrimoniales. El prometido de la chica tuvo que salir a última hora por un viaje de negocios en Okinawa que duraría una semana, dejando a cargo con mucho pesar, a su patito, de todo lo referente a la respectiva celebración.









Inuyasha no hacía más que fastidiar a la pobre de Aome, aprovechando sus últimas semanas de estadía en la casa. Eran las nueve…hora del desayuno, cuando la chica decidió bajar, pues tuvo que lidiar una vez más con el pesado del Taisho menor, con las de sus serenatas de Heavy metal hasta después de la media noche. Para aumentar el dolor de cabeza de la nerviosa prometida, él con mucho placer y malsana tortura, se dedicaba a hacer la cuenta regresiva cada vez que la veía…







-¡Tres semanas, cinco días, diez horas y quince minutos para el matricidio y mi libertad absoluta!- Exclamó atarugado de cereal, tan pronto vió entrar a la pelinegra a la cocina.







-¡Eres un fastidio! ¿Nunca te cansas de molestarme?- Espetó con disgusto tras tomar la botella de leche…que ahora se encontraba vacía por cortesía de la sanguijuela sentada allí, devorándose el cereal como el resto del mercado que ¡ella compró con el pago del sudor de sus neuronas!...era más que evidente que el muy inútil no estaba invitado a la celebración… ¿quién sabe? Tal vez el mal nacido, como regalo de boda, termine desplazando a la orquesta filarmónica para poner a su música pesada y de mal gusto como reemplazo del vals matrimonial.







-Es mi placer…y mi pasatiempo favorito.- Picó la lengua de su oponente con el único objetivo de verla rabiar una vez más.







-¿Vagar y repetir semestres de la universidad también lo es?- Devolvió colérica la chanza.







-Pa qué le digo que no si sí.- respondió desvergonzadamente.







-Entonces, parece que tu única habilidad es ser bueno para nada…a parte de fastidiarme con mucha pasión y dedicación.-







-Cree lo que quieras…no estoy en la obligación de demostrarte lo contrario.-







-Ni yo en soportarte. No veo la hora de largarme de aquí.-







-¡Pues vete! ¿Qué estás esperando?...desgarbada-







-¡Casarme!-







Inuyasha meditó un poco la situación, estudiando el punto débil de la chica para callarle… -¿Te piensas casar con un mentiroso como él?-







-¿Qué te hace pensar que es mentiroso?- Especuló con rabia contenida la joven.





-No sé…tal vez el simple hecho de inventarse un viaje de negocios a última hora, es algo de sospechar ¿No lo crees?- Atisbó en ofensa el albino a la mirada chocolatada que quería fulminarlo.







-Pues, el que las hace se las imagina. No porque tú seas porquería, significa que todos los hombres sean igual.-







-Podré ser porquería, pero como hombre, te digo que él oculta algo.- afirmó con certeza de quien tiene pruebas del crimen.







Aome lo miró con incredulidad, y con burla le preguntó -¿Y qué se supone me ha ocultado? Según tú, claro está.-







-Muy simple. Si ustedes no han tenido relaciones maritales como cualquier pareja, lo más probable es que él haya buscado satisfacer sus necesidades carnales en otra señorita, pues dudo que tu amorcito sea virgen aún, porque nadie extraña lo que no conoce. Por lo tanto, tengo entendido que Hoyo es mucho mayor que tú, tiene una carrera exitosa y el viaje a París fué la coronación de su triunfo. Ninguna mujer se resiste a un hombre profesional de gran promesa para una compañía y futuro millonario, y ningún hombre rechaza un bombón que se insinúe y esté dispuesta a entregar lo que no encontró en su novia.- Terminó la cruda declaración el ambarino.









-Él no haría eso…porque me ama.- Retribuyó Aome con seriedad y rencor.









-Nunca dije que no te amara. Dije que es posible que el haya buscado satisfacción en otra, que es muy diferente. Debe amarte lo suficiente como para no tocarte, ni siquiera insinuarlo si no es con tu permiso.- Devolvió la bola con media sonrisa maliciosa.







Aome no dio crédito a lo que escuchaba, y sin remordimiento alguno, expelió cuan ponzoña a su presa…





-No puedo seguir perdiendo el tiempo con alguien que desperdicia la existencia en atender sólo a sus necesidades. Alguien mantenido como tú, es alguien egoísta a demás de dependiente. Alguien nacido pero jamás amado…y no te culpo por ello. No te culpo por ser el juguete sexual de otras; el juguete y trapo sucio que tiran tan pronto usan cuando se satisfacen. Conocerás todos los obscenos trucos de la lujuria, pero te será imposible sentirte pleno si sólo eres el títere que manejan, el instrumento perfecto para llegar al clímax; te rebajaron a un objeto por si no te habías dado cuenta…y te engañas a tí mismo si crees que tienes el control y que todo está a tu antojo, a tu disposición…si supieras lo patético que eres… ¡Un mediocre con las escasas neuronas para repetir cada semestre de la universidad!- Terminó de escupir el amargo veneno sin rastros de culpabilidad. Pues, desde la perspectiva de ella, él se lo merecía por apesadumbrarle el momento más soñado de su vida.









Inuyasha no se inmutó físicamente por la fría y escalofriante verdad, pero su interior era de la temperatura del infierno. Empuñó sus manos y se levantó de impulso, para sujetar con rabia y fuerza la barbilla de la chica. Quedó frente a frente, pero se limitó en responderle apretando los dientes…









-No desperdiciaré más saliva en una ingenua como tú. Pero si de algo estoy seguro, es que las gatas salvajes botan un nauseabundo olor cuando son heridas…y pronto lo oleré en ti…- se acercó mordazmente al rostro de la pelinegra para escupir los postreros vocablos en el oído femenino… -Y yo estaré allí para restregarte la verdad que te negaste a ver…patito…- arrastró las últimas palabras para luego morder el lóbulo de la oreja suave y seductoramente. Por último, besó la mejilla y la descargó con un dejo de fría indiferencia.









Aome quedó petrificada por las últimas frases de su compañero. Era la primera vez que le escuchaba como verdadero enemigo. No quiso emitir palabra alguna, pero tampoco le dió la satisfacción de verla temblar. Observó la fría mirada ambarina y le dedicó una sonrisa de burla después de suspirar, queriendo declarar despreocupación. Segundos después se retiró sin voltear atrás.









Todo apetito que residía en el hombre de cabello plateado, fué lapidado por las crudas palabras de la chiquilla melindrosa. Nadie se atrevía a encararlo de esa manera si eran conocedores del temperamento endemoniado que se mandaba, ni siquiera su hermano ni Miroku quienes lo conocían de toda la vida lo desafiaban con tal descaro. Aquellas palabras no habían sido las peores que le dedicaban, pero sí las que más le dolieron.





…………………………&&&&&&………………………………………..







Ya había pasado una semana desde la discusión de Aome e Inuyasha, como también una semana sin dirigirse la palabra. La alegre enamorada se encontraba en el mostrador, midiéndose el vestido de novia. Sus amigas se encontraban en pleno parcial, motivo por el cuál no pudieron acompañarla y su mamá se encontraba en otra ciudad con el resfriado del siglo. Así que optó por ir seleccionando la mercancía, e ir apartándola si le gustaba. Hoyo pagaba todos los gastos requeridos para la boda, y aquello incluía el traje blanco de ella.











Se miró frente al espejo para contemplarse con el traje… realmente precioso. Era en forma de cuello bandeja y manga corta, para resaltar el esbelto cuello y lucir la redondez de los hombros; Una cinta en el torso envolvía seductoramente la delicada cintura, para que la tela terminara en cascada de pedrería. Se recogió el cabello en un improvisado peinado para darle el toque final. –Me hubiera gustado que mamá o alguna de las chicas estuvieran aquí conmigo.- Dijo con nostalgia frente al reflejo, en el que no sólo se vió a sí misma, sino también la visión de alguien familiar en él. -¿Hoyo? ¿No debería estar en Okinawa hasta mañana?-









La joven se giró hacia la puerta para contemplar a su prometido hablando con alguien en la esquina de un local cercano, oculto tras un enorme muro. No estaba segura, pero juraría que se trataba de una mujer. Se bajó del estrado en el que se encontraba y decidió averiguar.









A paso lento y con el traje de novia puesto, se fué acercando con sigilo para no ser descubierta. Al verificar que se trataba de una mujer, se ocultó tras el muro para escucharles…









-¡Leila, por favor ya deja de buscarme! Sabes que me voy a casar.- Trataba de zafarse de las manos femeninas que se empeñaban en acariciarle.







-¿La amas?- Dijo la mujer. Una rubia peliteñida con porte de vagabunda de élite, desde la perspectiva de Aome que alcanzó a verle de reojo.









-¡Por supuesto que la amo!-









-¿Y lo nuestro?-









-Lo nuestro fué sólo un error.-







-Un error de hace seis meses en París que no has corregido…- dijo con sonrisa la mujer para besar los labios de su amante.







-Y que pongo fin ahora.- Esquivó el segundo beso -voy a casarme y no podemos continuar con esto. Suficiente con el cargo de conciencia que pesa en mí. Estos meses han sido maravillosos contigo, pero llegó la hora de asentar cabeza.-









-¿Te casas con ella porque la amas? O… ¿Por qué hay mayor posibilidad de conservar tu nuevo ascenso profesional si te comprometes como hombre de familia?...pues al fin y al cabo, la compañía de tu jefe es muy tradicional y da mayor oportunidad a los casados que a los solteros…-Atizó el fuego de la rencilla la rubia salida de la nada.









-¡No seas ridícula! ¡La amo! Llevamos tres años de noviazgo- argumentó en su defensa Hoyo.









-En ese caso…te dejo tranquilo para que realices tu vida junto a ella….pero antes, dame un beso de despedida…- se resignó en sincera derrota la mujer, para ser correspondida por el joven con pasión desenfrenada. Pero ninguno tuvo la suficiente precaución para evadir la vista de una hermosa joven vestida de blanco tras el muro, quien decidió salir después de escuchar lamentablemente la conversación de los amantes…









-Si… esa es tu manera de amar…no imagino tu desprecio…- se escuchó una tercera voz en quebranto, deteniendo a los presentes en sus muestras de cariño. Hoyo abrió los ojos de par en par al encontrarse con su prometida frente suyo vistiendo el traje de novia.









-A….Aome…- fué lo único coherente que pudo articular en medio de la confusión y el menosprecio de su mente. Corrió tras de ella tan pronto emprendió carrera, dejando atrás a la rubia… -¡ESPERA AOME! ¡POR FAVOR DÉJAME EXPLICARTE!- La alcanzó tres cuadras abajo para detenerle el brazo y girarla hacia él.









-¿Qué debes explicarme? ¿Qué fuí una tonta por creerte? ¡No hallo palabras para decirte cuánto te odio y me odio!- Manoteó el pecho masculino, quién la aferró en sus brazos en forma de súplica.









-¡Perdóname mi amor! ¡Por favor perdóname! Todo fué mi error, no sabía cómo decírtelo sin lastimarte…aunque suene irónico y no me creas…te amo Patito…- lloró el hombre amargamente sobre el hombro de la joven, aún aferrándola a su pecho.









Aome seguía frígida y distante. No correspondió al abrazo e hizo un enorme esfuerzo por no romper en llanto junto a él. Sin muchas ganas, deshizo el agarre de la mano grande y le miró a los ojos… -Tienes razón…todo fué tu error, porque el mío fué creer ciegamente en ti. No me vuelvas a llamar Patito, no vuelvas a pronunciar mi nombre, no me llames…si realmente me amas…olvídame, y permite que yo continúe mi sendero sin tí. ¡Ya no caminaré en tu sombra Akitoki Hoyo!- Y con aquellas palabras, en el ocaso del día abandonó sin prisa alguna al joven que alguna vez llamó prometido.







……………&&&&&………………







Una pareja indiscreta caminaba por las oscuras calles a las diez de la noche, estacionándose cuando podían en algún rincón o alguna pared para manosearse por ratos.







-¡Oye! ¿Podemos ser más discretos esta vez y al menos terminar nuestros asuntos en la cama? Estamos a tres cuadras de la casa. No quiero que la policía nos lleve otra vez presos.- Reía traviesa una mujer de rojiza cabellera con el tufo asomándose por su boca, a la vez que se excitaba al tener su cuello preso de los labios masculinos.









-mmmmmm ¡Qué importa un arresto más Katrina!- El albino devoraba con impaciencia el blanco y provocativo cuello sin compasión, a la vez que arrinconaba a su nueva amante contra la pared de algún callejón.









-¿Eso es un ánima que se escapó del purgatorio?- Interrogó la pelirroja al ver a una joven reposar bajo el enorme árbol del parque, con un hermoso vestido blanco. –Porque de ser así…es el ánima más bonita que he visto en mi vida- terminó de hablar la ebria, al considerar aquello como una visión de fantasma o algo por el estilo.









El lujurioso joven detuvo sus actos, para girar a mirar a la supuesta ánima. No se trataba de una barata alucinación, y era alguien que él conocía… -¿Qué hace ella aquí?- Interrogó para acercarse a la extraña imagen y que a propósito, era espléndida a la luz de la luna y los faroles reflejando el tranquilo rostro, dando un toque angelical a la escena.









-¿A dónde crees que vas?- Le detuvo la mujer de nombre Katrina recargada en la pared, demandando atención inmediata a sus hormonas alborotadas. El albino detuvo al primer taxi que pasó por allí y sin preguntar, subió a la pelirroja en él. No dió explicaciones, ni siquiera prestó oídos, a los insultos que le eran dedicados desde el carro por dejar iniciada a una “dama”.









El tiempo para ella se había detenido desde hacía rato. No diferenció el momento del ocaso al de las diez de la noche. Desde que estaba allí, el orgullo no le permitió llorar su pena y su decepción. El sentido auditivo le advirtió de una presencia ajena, pero el olor delató al ser que pretendía pasar en incógnita tras su espalda… -¡Lárgate! No figuras ni como la última persona que en estos momentos quiera ver.- expresó con desaliento por primera vez después de una semana sin hablarle, para descansar de nuevo su cabeza en el tronco.









Inuyasha se recargó en la otra cara del árbol quedando de espaldas a ella, como si lo anterior se hubiera tratado de una invitación. Conservó su posición estática sin sentarse en el piso y sin hacer esfuerzo en iniciar una conversación.









No podía creerlo. No quiso llegar a la casa para evitar al mal nacido que le profetizó su suerte, para encontrárselo justo allí en el parque, a espaldas suya. En estos momentos podría lidiar más fácilmente con una legión de demonios que con el cretino de su compañero. Pues sospechaba que le iba a hacer tragar sus palabras sin compasión.









-Te lo dije.- Ronco reclamo de un estúpido que no le importaba en lo absoluto su condición de mujer herida. Ya veía venir aquellas palabras tan pronto presenció su aroma de vagabundo errante.









-¡Ya lo sé!- Retribuyó con rabia -Has la broma del día y piérdete de una buena vez.- Guardó silencio esperando la retirada del joven que nunca se llevó a cabo -¿Por qué no te vas?-









-No quiero.- Sosegada respuesta para alguien que había declarado restregarle los errores.







-Entonces me iré yo.- Se levantó de su sitio después de seis horas de estancamiento emocional. No se tomó el trabajo de sacudir las hojas que se habían adherido al hermoso traje blanco, pero los pasos se detuvieron al son de la voz grave.









-Era preferible que te hubieras enterado ahora y no después de diez años de matricidio ¿No lo crees?- El albino conservó su posición inicial de recostar su espalda en el enorme tronco y le dirigió aquellas palabras sin mirarle. No sabía por qué pero no toleraba verla tan nostálgica. El hermoso vestido blanco le caía de perlas a su genuina personalidad, pero contrastaba con el deprimente momento de la decepción y la traición, a la que fué sometida por el imbécil de su ex – prometido.









Ella tan sólo apretó sus puños en el delicado vestido. No quería recordar, no quería escuchar, no quería sentir, no quería hablar…entonces gritó -¿QUÉ TE IMPORTA? ¿NO ESTÁS SATISFECHO EL VERME DE ÉSTA MANERA? NO PIERDAS TU TIEMPO EN HACERME SENTIR HUMILLADA, IDIOTA Y ESTÚPIDA, POR QUE ADIVINA: ¡YA ME SIENTO ASÍ!-









Inuyasha abandonó la comodidad de su reposo y se acercó a ella con determinación, seriedad e intimidación para agarrarla de los hombros y zarandearla -no eres más que una patética llorando sobre la leche derramada. ¡Despierta! Ésta es tu nueva realidad, la superas o te resignas.-









Aome no pudo contenerse más y empezó a golpear con rabia y fuerza el torso que tenía en frente. Inuyasha no puso resistencia alguna; se ofreció como manso cordero a ser el costal de su desquite. Se dejó cachetear y arañar el tiempo necesario, hasta que ella se sintió satisfecha… terminó y se desplomó en el aire…pero él la agarró antes de tocar piso y la obligó a ponerse de pie.









Aún la tenía en sus brazos agitada, llorando y profiriendo insultos a se ex. El problema no era que no soportara ver llorar a una mujer, pues había hecho derramar muchas lágrimas. La incomodidad radicaba, en que no concebía ver a la fierecilla indomable y mejor contrincante de batalla, derrotada ante los caprichos de un idiota que no la merecía.









Llegaron a la residencia en cuestión de minutos después del desquite y desahogamiento inducido por el albino. Ella se dirigió a la habitación restante…pues por curioso que pareciera, no quería presentar batalla por la alcoba debatida, y se encerró allí por tiempo indefinido. Todo apetito cayó en brazos de la depresión aguda. No probó bocado en los siguientes segundos, ni en las siguientes horas…ni en los siguientes días.

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REGLAS DE UN VAGO MANTENIDO (Humor)
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