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 Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)

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whitemiko
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MensajeTema: Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)   3rd Mayo 2011, 22:10

Las pulgas y las fiesta no se llevan

Kagome´s POV
Es un día precioso en el sengoku, se puede ver el sol radiante, las flores centellar debido al rocío de la mañana, los animales caminar con tranquilidad, lo pájaros trinar, y una mochila azotar, se podía escuchar, y de un pozo ubicado en el lugar antes mencionado, apareció una muchacha de cabellos negros como la noche y un vestido azul como el cielo, la joven después de salir del pozo levanta su pesado equipaje y se dirige hacia donde sabe, se encuentra la aldea, a lo lejos escucha las quejas y gritos de Inuyasha y los berridos de Shippo.

Entro a la cabaña y encontró a todos sentados mirando divertidos a Inuyasha, por toda la tontería y media que decía, haciendo que todos se estuvieran riendo de él, y el les gritaba que se callaran.
—Maldita sea Shippo ¿Cuándo será el día en que me respetes?, te guste o no yo aquí soy el macho dominante y tu solo eres un cachorro, yo soy el macho alfa aquí y tendrás que respetarme, te guste o no—concluyó dándole un coscorrón en la cabeza al zorrito, pero parece que le entro un escalofrío en cuanto crucé el marco de la puerta.

—Así que el macho dominante e Inuyasha, es curioso, porque no se que es lo que dominas, si aquí todos hacemos lo que queremos Inuyasha—dije entre risitas, haciendo que Inuyasha se pusiera a refunfuñar y se levantó para enfrentarme.

—Maldición Kagome, ¿porque siempre debes contradecirme?, siempre me haces quedar como un idiota, bravucón frente a los demás—dijo, eso ultimo causo que todos no carcajeáramos como locos, causando el sonrojo del medio demonio.



—Nooo ¿en serio Inuyasha?¿por que será? jajaja acéptalo, te comportas como un niño pequeño, de macho alfa, solo tienes el género, aunque…ay veces en las que lo dudo—concluyó Shippo, con el afán de hacerlo enojar, lo cual logró…demasiado bien.

—¿Qué dijiste maldito zorro?¿A quién le estas llamando marica?—contestó completamente furioso, dándole una patada que lo mando a volar fuera de la cabaña, haciendo que fuera a dar hacia el bosque y se perdiera en él.

—¡Inuyasha!, ¡eres un bruto!, ¡no tenias que ser tan malo con Shippo es solo un niño!, aunque…¡parece que el único niño pequeño aquí eres tú!—grité completamente enojada.

—¡Keh!, ese mocoso es el que tiene la culpa, como se atreve a decir eso, jamás puede mantener la bocota cerrada, como se atreve a insultarme de esa manera, el es solo un maldito zorro del demonio, no tiene por qué faltarme al…respe…to—finalizó tartamudeando, seguramente al aura oscura que comienzo a emanar del coraje.

—¡Siéntate, siéntate, siéntate, siéntate, siéntate!—exclamé varias veces seguida de los tan conocidos golpes que se da Inuyasha al precipitarse tan rápido a besar al suelo.

—¡Kagome!¿qué demonios te pasa?¿por qué haces eso?—reclamó, al lo que finalizó después de mis particulares miradas de amenaza.

—Ka…Ka..Kagome,¿ a que viene esa mirada?—indicó bastante asustado, a lo que yo contesté con una risa un poco…maquiavélica.

—jejeje, inu, ¿podrías ir a buscar a Shippo por favor?—contesté con un tono de voz muy dulce, pero dejando entre ver una amenaza.

—¿Inu?, ¿Por qué me llamas así?—preguntó bastante sonrojado.

—¿No puedo llamarte así?, es que quiero que por favor vallas a buscar a Shippo y lo traigas aquí conmigo, claro si no es mucha molestia.

—¡Keh!¡ve a buscarlo tú misma, seguramente ahora mismo debe estar muy lejos de la región de Musa…—no terminó de hablar porque yo me acerqué amenazadoramente a él.

—Irás por él ahora mismo—grité al tiempo que lo jalaba de una oreja y lo sacaba a rastras de la cabaña, de donde se escuchaban las risas de mis amigos.

—Maldición, Kagome, ¡suéltame!¿que no ves que me duele?—gritaba y se retorcía, intentando escapar de mi agarre, lo cual consiguió.

—¡Mujer loca!¿qué manera es esta de tratarme?¡no pienso buscar a ese enano!—aseguraba, pero yo me encargaría de hacerlo que cambiara de opinión.

—Lo harás aunque yo misma deba obligarte a hacerlo, y no al rato, ¡ahora mismo!—exclamé comenzando a perseguirlo con ganas de golpearlo, a lo que el reaccionó comenzando a correr y a berrear, de que como molestaba, y que lo iría a buscar, para que dejara de fregar.

Estaba en el bosque una gran tranquilidad, no se escuchaba otro ruido además de los animales, y el ruido del viento meciendo suavemente las hojas de los arboles, pero…dicha tranquilidad, no duró mucho, ya que un medio demonio de vestimentas rojas y largo cabello plateado, llegó completamente temeroso de ser alcanzado por una bella humana, vestida con un uniforme escolar verde, que lo perseguía, como si la vida se le fuera en ello.

—Maldita sea Kagome, ¿es que acaso no te cansas?, ¿piensas seguir persiguiéndome?, ¡ya te dije que estoy buscando al maldito enano, ahora lo traigo!—exclamaba, intentando parecer despreocupado, cosa que desentonaba completamente con su rostro, que sudaba la gota gorda del terror, de lo que sabía que pasaría, si Kagome no se le bajaba el enojo.

—¡Concéntrate en encontrar a Shippo!, ¡después nos arreglaremos tu y yo, Inuyasha!—le contestó la joven de cabellos azabaches al ambarino, tratando de contener su corazón que sentía que se le iba a salir por la agitación, “como le hace Inuyasha, para correr de esta manera, siento que voy a desfallecer por el cansancio, pero…no le daré el gusto de verme quedar atrás”—pensó aumentando el ritmo de velocidad.

Toda esa persecución se vio finalizada, cuando una bola de pelos marrón apareció en la escena refunfuñando cosas en contra del joven de los ojos dorados y lloriqueando, acerca de su estado de suciedad.

—¡Inuyasha!¡eres un perro desconsiderado!, me mandaste hasta donde chifla el demonio y para acabarla, tuve la suerte de caer en una fosa llena de lodo y pelos de, sabrá dios que animal dejándome en un estado en el que ni yo mismo me aguanto—berreaba el pequeño zorro mientras yo me había sentado en el piso intentando recuperar el aliento.

—¡Keh!¡eso te lo sacaste tu por impertinente y desgraciado, ¿además quien te manda a meterte conmigo?, yo soy…—su increíble discurso fue interrumpido por el pequeño.

—Si, si ¡ya lo sé!, ¡el macho alfa, y no se que más basura! Y ay ¡hola!, no te mordiste la lengua al decirme impertinente y desgraciado, en lugar de decírmelo a mi,¡ parece que te estabas describiendo a ti mismo!, después de todo…esas características, solo te pertenecen a ti, además…por tu estúpida culpa, ¡no soporto esta comezón que tengo por todo el cuerpo!, eres un idiota inuya…¡bájame!, ¡bájame!—fue interrumpido por el hanyou, que lo había levantado de la cola y lo mantenía en el aire.

—¿Así?¡tienes el valor, pequeña molestia con patas!, sabía que era molesto, pero no sabía que eras suicida, ahora verás lo…que—sin más interrumpió su gritería, para después agregar—¿que…que dijiste?¿ti…ti…tienes comezón?¡noooooo!, ¡aléjate de mí!—gritó, mientras lanzaba el zorro lejos de él y mostraba en su cara terror puro.

Después de eso creí conveniente el intervenir, después de todo, ya me había recuperado de la correría, pero ahora las iba a pagar todas juntas Inuyasha.

—¡Inuyasha!¿qué te pasa por que lanzas de esa manera a Shippo es que acaso estás lo…co?¿que demonio estás haciendo?—pregunté, por que en lugar de escucharme se estaba rascando con desesperación, al parecer, sin mucho resultado comenzó a rascarse cual perro…con los pies detrás de las orejas.

—¡Maldicion!¡Shippo!, ¡es lo que pensaba, lo pagarás y muy caro!—vociferaba, mientras de mi sien caía una gotita estilo anime, entonces dirigí mi mirada hacia el zorro que no tenia en que envidiarle las ganas con las que se rascaba la cabeza y el cuerpo en general, hasta que, por fin caí en cuenta de lo que sucedía.

—¡Por dios!¡no puede ser!¡Inuyasha!, ¡dime que no es cierto!, tienes… ¡pulgas!—grité completamente sorprendida y por una parte molesta y por la otra con unas ganas increíbles de reírme de su desgracia.

—¡Keh!¡a mí qué me dices!¡es la culpa de ese maldito zorro, propagador de parásitos!¡yo no tenía pulgas!—berreaba mientras se rascaba desesperadamente, intentando aliviar la comezón, sin mucho éxito, por lo que se tiró al suelo para restregarse con él, para intentar rascarse con él.
No podía, simplemente, no podía, esto era demasiado, demasiado, para ella, demasiado…¡gracioso!, era…¡para morirse, de risa!, me lancé al suelo sosteniéndome el estómago y riéndome como una loca, señalando a Inuyasha con el dedo, causándome aún más risa, viendo su cara de renegado y gritándome un montón de babosadas propias de él, haciéndome reír aun más de ser posible.

—¡Maldición Kagome!¡no causa…ninguna…ay, ay, ay…gracia, es culpa de…Shippo, el es el cochino…aquí—gritaba, pero hizo algo que me sorprendió, comenzó a mordisquearse intentando calmar la comezón,—¡deja de…reírte!.

—¡No!, jajaja, si quieres que me calle, ¡alcánzame perrito!, si quieres, ¡después te ayudo a rascarte! jajaja—finalicé y comencé a correr en dirección a la aldea y mofándome de el, con todas las ganas y gritándole cosas como perrito no está bien que te muerdas, o, ¡ándale inu!¡corre!, ¡quizás así las pulgas salgan volando! jajaja “la cara que pondrán los chicos al ver a Inuyasha así”—riéndome aún más solo por el pensamiento.

—“La aldea, está, ya muy cerca, ahí están Sango y Miroku, jiji la cara de Sango y Miroku cuando lo vean mordiéndose”, corría muy rápido y de vez en cuando miraba hacia atrás asegurándose de que Inuyasha la seguía, lo cual era cierto, y con un cansado Shippo detrás, pero su alocada carrera, fue detenida por algo que cayó encima de ella, más específicamente alguien.
—¡Inuyasha!¿qué te pasa?¡pudiste haberme lastimado!¿acaso estás loco?—mientras el me sostenía las manos con las suyas, pues el muy idiota estaba encima de mi y aguantando las ganas de rascarse, lo sabía, por la forma en que temblaban sus orejas.

—¿Qué demonios estás haciendo arriba de mi Inuyasha?, jejeje ¿quieres que te rasque la cabeza cachorrito?—le susurré poniendo unos ojitos, que hicieron que se sonrojara más que su traje, y se acercó y me dijo—me encantaría Kagome—contestó con una voz como para derretirse y ahora fue mi turno de sonrojarme, que parecí que quería mimetizarme con su traje.

—I…I…Inuya…sha, que…que diji…—pero fuimos interrumpidos por un aturdidor grito y por una risa pervertida de Miroku, el cual sostenía a Shippo, tapándole los ojos.

—Inuyasha, jajaja me parece perfecto que ya sean pareja, pero no deberían tener aquí sus arranques pasionales, jajaja ay niños presentes—concluyó al momento en que un boomerang gigante aterrizó en su cabeza, cortesía de una muy sonrojada Sango.

Entonces caí en cuenta de en la comprometedora posición en la que nos encontrábamos, el encima de mi y con nuestros rostros a milímetros de distancia. ¡por kami!¡que espectáculo estábamos dando! Y parece ser que el también se dio cuenta por que se puso tan rojo, que no se veía en donde acababa su traje y comenzaba su cuello.

—¡kyaaa!¡Inuyasha siéntate!(muy mala idea)—ahora si sentí lo que dolía un siéntate por mi parte “nota mental: jamás sentar a Inuyasha, cuando está arriba de mi”—y me dolió tanto, como si un carro hubiera volado y hubiera aterrizado sobre mí, luego abrí y me ruboricé tanto que seguramente la competencia entre el haori de Inuyasha, la había ganado yo, gracias a que la cabeza de Inuyasha reposaba cómodamente en medio de mi busto, haciendo que me levantara de improviso y más roja que un tomate, por la vergüenza, pero lo cubrí de furia.

—¡Inuyasha!¡eres un cerdo, pervertido, depravado, enfermo, degenerado, pedófilo, desmoralizado, corrompido, perdido, desesperado, aprovechado y un cochino!

—¡Kagome!¡espera, no fue mi intención!, ¡espera, no te precipites! Oye… ¡espera!¿por que pedófilo?¿Y por qué desesperado?—contestó aun bastante sonrojado, pero enojado.

—¡Primero!, pedófilo porque yo tengo quince años y tu eres mayor que yo, ¡y segundo!, ¡desesperado porque te aprovechas te la situación para pasarte de listo!—respondí completamente furiosa.

—¡Pues primero!¡no soy ningún pedófilo, ¡porque te aviso que también tengo quince años y segundo yo no me aproveché de absolutamente nada!¡porque tú fuiste la idiota que invocó el conjuro cuando estaba encima de ti!—pero se sonrojó aún más por que admitió que estaba encima de mi.

—¿En serio tienes 15 años?...valla…no lo puedo creer—comenté bastante sorprendida y a manera de respuesta escuché su característico ¡Keh!—“valla, Kikyo era una asaltacunas”—pensé mientras reía para mis adentros.

Por suerte, la naturaleza decidió sacarme de ese bendito aprieto, gracias a…¡las pulgas!, gracias al cielo hicieron que Inuyasha, se tirara al suelo para restregarse con él y rascarse la cabeza como loco, vociferando mil improperios en contra de su suerte y en contra de Shippo.

—¡Maldito Shippo!, ¡todo esto es tu culpa!, ¡tú y de tus pulgas!—berreaba, a lo que Miroku soltó en ese instante a Shippo y se lanzó al abrevadero del ganado para lavarse las manos, y los brazos.
Durante ese instante todo fue un completo caos, Inuyasha berreando, Shippo llorando, Sango gritando e intentando ayudar al monje, Kaede con cara de ¿what? Y yo francamente…en el suelo de toda la risa que me causaba esa escena. Pero de un momento a otro todo el barullo paró, Inuyasha comenzó a gruñir y a dejar de rascarse y los demás se callaron y entonces lo sentí, esa presencia, sin duda era…Sesshomaru ¿acaso esto podría empeorar?...o sí, desde luego que sí.

ESTE ES UN FIC QUE HAGO CON MI AMIGA MIKURA700!!!EL SIGUIENTE CAP ES DE ELLA!!!


Última edición por whitemiko el 17th Mayo 2011, 15:31, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)   13th Mayo 2011, 08:34

jajajajaja que bien y que tiernos se veian ellos y no savia que inuyasha tenia XD 15 jejeej me gusto mucho el fic amigas cuidense espero la actualisacion suerte n.n a y amigas recuerden ponerle al fic si es romance o accion o angust es muy nesesario n.n ok? n.n cuidense bye n.n


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whitemiko
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MensajeTema: Re: Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)   13th Mayo 2011, 15:50

Parte de mi onee-chan Mikura 700


Capitulo 2:

Esto era genial, simplemente no podía empeorar más. Sesshomaru había llegado junto a su pequeña rana calva y la pequeña humana que siempre iba a su lado…A veces pienso que Sesshomaru es el verdadero pedófilo aquí.

Está bien que yo esté con Kagome, porque eh…tengo 15…Bueno…eso he tratado de meter en mi cabeza, pero las décadas siguen pasando y se sienten desgraciadamente. Apezar de que me veo tan juvenil como siempre.

—¿Qué es lo que querrá Sesshomaru esta ves?—preguntó Kagome lográndome sacar de mis divagaciones de momento.

Había llegado y se veía como siempre, con la misma cara seria. Me pregunto ¿Qué podría pasar por la mente de Sesshomaru?…!En serio tengo mucha curiosidad!

—¿A qué has venido Sesshomaru?—cuestioné mientras me aguantaba las inmensas ganas de rascarme todo mi cuerpo.

—desenfunda Inuyasha…—indicó con una voz de clara amenaza, mientras desenfundaba su nueva espaducha…!Feh! " ¿Cuándo se dará cuenta que soy mejor que él?".

—¿Así que quieres ver cual espada es mejor? ¡Pues por mí no hay ningún problema!—exclamé al instante en que desenvainaba a Tessaiga.

—¡Espera Inuyasha no puedes pelear!—escuché a Miroku en su vano esfuerzo en querer detenerme.

"¡Jah! Claro que no me detendré por nada del mundo ¿Acaso este monje no me conoce? Esta es una ocasión perfecta para que Sesshomaru me deje por fin en paz".

Seguí corriendo, en su dirección mientras el también lo hacía.

—¡No puedes pelear, y menos en ese estado Inuyasha!—dijo Kagome molestando una vez más.

Sabía que tenía razón, pero no podía detenerme y menos con Sesshomaru, aún cuando tuviera miles de pulgas que no me dejaban concentrarme.

—¡Kagome yo puedo pelear y te lo demostraré!—exclamé demostrando mi profunda molestia.

—Inuyasha, sigues siendo tan patético como siempre.—escuche el típico parloteo de Sesshomaru.

—y tú tan arrogante…—le respondí mientras daba un gran salto hacia él—

—Terminemos con esto.—dijo Sesshomaru al ponerse en guardia—

Tomé a Tessaiga con ambas manos, y rápidamente la agité contra Sesshomaru. Pero para mi desgracia no le atiné a partirlo en dos, ¡Diablos! !Mi puntería falla demasiado por estas malditas pulgas!

Debido a eso, Sesshomaru había tenido la oportunidad para tomarme por sorpresa, gracias a su velocidad. Me tenía por el cuello, y poco a poco sentía que me clavaba sus garras.

—¡Ahg!—me quejé al sentir la mano de Sesshomaru en mi garganta, apretándola sin permitir que el aire pasara a mis pulmones—¡Dia…blos!—tartamudeé…Que suerte la mía—¡Maldición…Sessho…maru!—no sé porqué le encanta tomarme por el cuello y elevarme por encima de su cabeza, no respiro…tengo que hacer algo—¡Toma est ¡Ahg!—me quejé al sentir que apretaba más mi cuello, sin poder hacer absolutamente nada…solo rascarme.

—ja ja Inuyasha…¿Qué pasa ahora? Normalmente sueles luchar más en tus vanos intentos de dañar al poderoso Sesshomaru—se burló de mi "¡Espera a que te ponga mis manos encima!".

Sesshomaru me miraba extraño, lo podía sentir, pero aún no conectaba bien qué era diferente en mí, no lo captaba por el olfato, pero si por mis acciones aunque no las entendía con claridad.

Rápidamente me hizo arrojado contra el piso, y yo sin poder defenderme.

Mendigo porrazo me hizo dar contra el suelo, su ataque no había terminado, y cada vez más sentía como apretaba mi cuello, me estaba asfixiando, de colmo debido al golpe había soltado lo poco de aire que me quedaba y no sabía que había ocurrido con mi Tessaiga.

Lo peor de todo es que, tampoco podía tratar de hacerle nada con mis garras, ya que inconscientemente me rascaba cada parte de mi cuerpo. Sobre todo mi trasero, y daba vanos intentos a rascar mi espalda, ya que no llegaba al único lugar que quería ¡El centro de mi espalda! En todo el rato no he podido quitarme un poco la comezón que tengo ahí

¡Ya verás cuando me desquite contigo Shippo!

—¡Sesshomaru, no toques a Inuyasha!—escuché con dificultad la voz Kagome.

—humana…¿Acaso piensas que me detendré con tus simples advertencias?—dijo indiferente, observándome con gran detenimiento mientras me tenia medio inconsciente en el piso.

Aunque yo no diría totalmente inconsciente ¡Me estoy rascando demasiado! casi puedo sentir que yo mismo me dejo todas la marca en mi piel…!Bien podría decir que tiro chorritos de sangre seguro!

¡Un momento! ¡Pulgas! ¡Es eso, Sesshomaru no se ha percatado de que tengo pulgas!

Seguidamente me le quede viendo y le dije

—si hermano, tengo pulgas—le dije con una perversa sonrisa, respondiendo así sus miles de dudas—

—¿Qué has dicho?—cuestionó Sesshomaru con sus ojos tan abiertos como platos—

Inmediatamente me tiro lejos de él. Y rápidamente me puse de pie mientras jadeaba por la falta de aire.

—¿!Cómo te atreves!—dijo Sesshomaru con una expresión aterradora, creo que fue un error hacer eso—

—¿Acaso tienes miedo Sesshomaru?—cuestioné con una sonrisa—

Rápidamente me dirigí hacia él para así tratar de atacarlo con mis garras, pero Sesshomaru simplemente me esquivaba, no se tomaba la molestia en atacarme con sus manos si no usaba su espada, pero algo había cambiado…

—¡Jah! ¿Sesshomaru, que ha pasado con tu velocidad?—me burlé de él—

Repentinamente sentí un punzonaso en mi trasero, y comencé a sentir una comezón terrible, no podía evitarlo más, tenía que rascarme. Lleve mis manos hacia mi trasero y me rasqué completamente desesperado…!Se sentía tan bien rascarse!

Pero fui detenido por los latigazos de Sesshomaru, había podido esquivar algunos pero, me rascaba tantos otros partes de mi cuerpo que eso termino por hacerme caer al suelo, recibiendo así un azote en mí estomago. Raramente ese ataque lo había sentido muy bien debido a la comezón, pero igualmente daba paso al dolor, creo que me estoy volviendo loco por las pulgas…

—Inuyasha no deja de rascarse—dijo sango mientras volvía a ver a Kagome— si esto sigue así, definitivamente no podrá hacer nada contra Sesshomaru—comentó mientras miraba mi penosa situación ¡Maldición lo siento tan humillante! Todo gracias al cochino de Shippo que quien sabe en qué zacatal se fue a meter.

—Tenemos que hacer algo—respondió Kagome, a lo que rápidamente corrió por su arco y flecha.

Rápidamente volví a ver en donde creía que estaba Kagome, pero no hallé con ella simplemente podía escuchar solo a sango y los demás.

Fue cuando de un pronto a otro vi que Kagome se acercaba corriendo. Alistando el arco y flecha para disparársela a Sesshomaru.

¿Acaso se había desquiciado? Kagome no tiene ninguna oportunidad de vencer a Sesshomaru, ¿Por qué ahora querría intentar clavarle una flecha?

—¿Acaso te has vuelto loca?—dije con sorpresa, aún sin creer la locura que se atrevía a hacer esta mujer loca.

Al ver la tontería que hacia Kagome, provocó que me preocupara mucho, claro estaba, así que me puse de pie nuevamente, y traté de no rascarme más, esquivando cada látigo que me propinaba Sesshomaru. Nunca había visto a Kagome querer la muerte con tantas ansias, lo peor de todo era que no sabía que iría a hacer Sesshomaru.

Kagome disparó su flecha, logrando hacer que Sesshomaru dejara de divertirse azotándome, pero él simplemente esquivó la flecha.

Kagome casi logra matarme con su flecha, ya que esta fue directo hacia mí, si no fuera por mi velocidad, me hubiese quedado sin mis pies.

La flecha al toca suelo, provocó una pequeña explosión, logrando así aventarme hacia otra parte lo más lejos de Sesshomaru. Al mismo tiempo de la explosión, Sesshomaru con un simple salto se alejaba del pobre ataque de Kagome. En cambio yo en el piso, tratando de incorporarme a la situación.

—¡Kagome Tonta!¿!Acaso te volviste loca! ¡Casi me matas!—berré.

—¡Lo siento Inuyasha!—me respondió apenada mientras corría hacia mi

—Inuyasha dile que no se entrometa en nuestra batalla, si no quieres quedarte sin tu mujer—exclamó Sesshomaru.

¿!Qué dijo! ¿Mi mujer? ¡Pero si aún no tiene mi marca! ¡Digo! Ni siquiera se había tomado la molestia de ir a atacar a Kagome, en vez de eso, solo me dice que cuide de mi mujer !Digo! de Kagome.

Voltee mi mirada hacia dónde se encontraba ella, había dejado de correr y tenía toda su carita completamente roja, se había quedado estupefacta al escuchar tales atrevimientos de Sesshomaru.

—¿!Mi mujer!—Dije para que la pobre de Kagome no tuviera tanta vergüenza—¡Ella no es mi mujer! ¿!Quién iba a querer como esposa a una mujer tan poco cariñosa como ella!—grité mientras miraba a Sesshomaru, de seguro con esto Kagome ya no estará apenada

—¡Oswari! ¡Inuyasha eres un tonto!—me gritó a Kagome, mientras me estampaba en el piso

—¿Y ahora que te hice?—al mirarla de nuevo noté que su rostro estaba más que rojo, parecía que iba a hacer "!Bum!" en cualquier momento. Logrando hacer que me callara de un solo. Ya que no sabía si era por enojo o por pena, o por los dos.

Me puse de pie, mire a Sesshomaru nuevamente, me di cuenta de que su paciencia se acababa, cómo me di cuenta de eso no sé, pero algo me decía que si no le prestaba atención pronto, me iba a atacar cuanto antes.

—Está bien Sesshomaru, sigamos con esto—dije al mismo tiempo en que una vez más corría hacia él—

—¡Bakusaiga!—simplemente se limitó a chillar

Había brincado y gracias a eso, logré esquivar su ataque, sino lo hubiese hecho ahora estaría ahí rostizado.

Me encontraba en el aire, listo para atacar con mis garras a Sesshomaru, pues mi Tessaiga estaba tirada quién sabe dónde diantres, pero de pronto me sentí muy atraído por la tierra, ¿Por qué me siento así?..No es por la tanta comezón que siento…oh no ¡Mierda!

¡Crash!

Trate de abrir mis ojos, casi no sentía dolor, pero el tan solo hecho de haberme golpeado contra algo, logró aturdir mucho mi cabeza. Había bajado al suelo con tanta rapidez que no me di cuenta en qué momento había tocado piso…¿Piso? No, no fue contra el piso…

Levante mi mirada algo borrosa, divisando a un Sesshomaru debajo mío mirándome igualmente aturdido…¿!QUÉ! ¿!Y Cómo Llegue hasta dónde Sesshomaru! ¿!Y Así!

—¡Inuyasha deja de pelar tonto! ¿No te das cuenta de que estas totalmente en desventaja—dijo Kagome después de haberme mandado al piso. Ahora me explico porque me sentí tan extrañamente atraído por el suelo. Lo raro era que no la había escuchado…¿Por qué habrá sido?

Rápidamente sentí un gran golpe en mi rostro, que debido a la embestida del golpe fui a parar muy lejos de él. Pero inmediatamente me puse de pie, me sentía con tanto asco por haber estado tan cerca de Sesshomaru

—¡Asco!—grité al instante en que me puse de pie mientras me sacudía y también aprovechaba para rascarme, ya que las ganas me habían ganado la partida…de nuevo—

—¡Inuyasha! ¡Oswari!—gritó Kagome Otra vez, mientras sentía como mi cuerpo volvía a incrustarse en el suelo. ¡Kagome te la estás buscando!

—¿Te das cuenta de lo realmente débil que eres Inuyasha?...después de todo, no eres más que un simple hibrido.—dijo Sesshomaru completamente enojado.

¡Diablos! Ahora si se había enojado, y claro cómo no, si ambos nos tocamos cuando caí sobre el…!Asco! ¡Eso no es de hombres! ¡Hiac!

De pronto noté como los ojos de Sesshomaru se iban tornando rojizos, estaba a punto de transformarse en el gran perro demonio que era.

Cada vez que Sesshomaru se convertía en aquel gigante demonio, debo admitir que a mí me es muy difícil detenerlo

Kagome se acerco a mí, aferrándose a mi brazo, yo le correspondí con uno de mis abrazos en manera de protección. Sango, Miroku y Shippo se habían alejado llevándose consigo a la anciana Kaede a un lugar más seguro, ya que se había quedado ahí instalada, con una cara de "No, por kami, nuestra aldea"

Todos estábamos a la expectativa de su transformación, para luego pensar en qué hacer luego. Cuando de un pronto a otro Sesshomaru ¿Detuvo su transformación?…

—¡Que bien! No se transformará después de todo Inuyasha—comentó Kagome mientras me daba unas palmaditas en mi hombro

—ja ja que graciosa Kagome—la mire un poco molesto por tal comentario

—Inuyasha….Ni siquiera puedes cuidar de ti mismo…—murmuró Sesshomaru mientras observaba su rostro, el cual parecía tener una especie de tic nervioso…¿Qué le pasa?—pensé que por ser mitad humano llegarías a saber cuidar mejor de tu higiene…pero me doy cuenta de que definitivamente eres una sucia bestia…—dijo mostrándose más molesto que hace un momento

—¡Sesshomaru tiene pulgas!—gritó Shippo desde la lejanía.

Y un silencio por parte nuestra se había hecho presente.

—ja, ja, ja, ¿!Tienes pulgas!—Me burlé de él, rompiendo con aquel silencio, mientras lo señalaba con mi dedo índice en muestra de burla—

—¡Inuyasha! ¡Oswari!—murmuró Kagome.

—¡No Maldición!—murmuré antes de caer.

—Sesshomaru, discúlpalo en serio, nos dimos cuenta de que Inuyasha y Shippo tenían pulgas hoy—le informó Kagome…mientras que yo trataba de ponerme de pie.

—¡Kagome, deja de mandarme al piso!— reclamé al ponerme de pie nuevamente—y Sesshomaru, vamos no te aguantes las ganas de rascarte ja ja—me burlé de él nuevamente, ya que sé que no podrá hacerme nada, ya que con costo yo me mantengo de pie sin rascarme—

—Te mataré—dijo Sesshomaru refiriéndose a mí, y tomando su katana, manteniendo aún aquel tic nervioso—

—¡Espera Sesshomaru!—gritó Miroku mientras se acercaba—señorita Kagome, debe de haber algo existente en su época para combatir las pulgas, ¿no cree?—cuestionó Miroku observando a Kagome.

—ah, es cierto, en mi época a los perritos, cuando tienen pulgas o bichos—y empezó a contar con sus dedos—se les baña, les ponen collares anti pulgas, talcos, y se les desparasita la pancita etc.…

…¿Alguien entendió todo que dijo esta mujer? Porque creo que aquí nadie le entendió ese nuevo dialecto.

—¡Pero de todos modos nosotros no somos perros! !Somos demonios!—exclamé

—Pero me imagino que debe ser parecido, ya que su papá fue un gran Daiyoukai perro—

—Humana…¿Estás segura que eso me dejara tan puro como antes?—¿lo estará diciendo en serio?

—¡Ni que fueras que! Ja ja—me burlé nuevamente, era inevitable no burlarse de Sesshomaru ahora que prácticamente estaba "Sumiso" ¿!Cómo no hacerlo!

—Inuyasha—djo Kagome con un claro tono de advertencia.

—Bueno, me callo— si no cerraba mi boca, ya sentía mi cuerpo ir al suelo otra vez—

—si no lo tienes en un día máximo, vendré a matarlos a todos—dijo Sesshomaru provocando que todos sintiéramos un frio recorrer toda nuestra espalda—

Seguidamente empezó a alejarse de nosotros, en dirección a su dragón de dos cabezas. Mientras que su renacuajo y la pequeña niña se le acercaban.

—Amo Sesshomaru ¿Qué le ocurre a su rostro?— le preguntó la pequeña humana acercándose a él para notar el tic nervioso de su rostro.

—Silencio Rin—respondió Sesshomaru con poca paciencia.

—Amo Sesshomaru ¿Es cierto lo que dijo la mujer de Inuyasha? ¿Qué usted tenía pulgas?—cuestionó el renacuajo—

Al término de la pregunta del pequeño renacuajo, notamos una escena en dónde Sesshomaru le arremetía un gran golpe a Jaken. Luego de eso se alejando de nosotros.

Rápidamente pude notar, y no solo yo, una peculiar acción de cómo Sesshomaru, muy sutilmente llevaba su mano a su cabeza para rascarla. Sabía que en algún momento tenía que rascarse…

—bueno Inuyasha, vayamos a mi época entonces—dijo Kagome guindándose de mi brazo—

—¿!Eh!¿Y porqué habríamos de ir a tu época si acabas de regresar?—mencioné al voltear a verla y al mismo tiempo rascaba mi trasero—

—¡Pues porqué más Inuyasha!—me soltó, llevando sus manos hacia sus caderas en signo de regaño—¿Acaso quieres que Sesshomaru venga, y nos mate a todos si no le traigo los remedios contra pulgas?—dijo un poco molesta.

—¡Como molestas!—refunfuñé al ponerme de brazos cruzados—A él se le quitarán tarde o temprano, no hay porque ir a tu época, además tenernos cosas más importantes que hac—¡Auch!—me quejé al sentir un piquete distinto al de las pulgas, uno más intenso—¡Lo que me faltaba!—dije serio mirando al pequeño intruso—

—¡Amo Inuyasha ¿!Porqué no me dijo que tenía parientes míos! Ya no lo invitan a uno a los grandes festines—¡Paf!

—¡Grrrg! ¡Mioga! ¿Se puede saber a qué has venido?—le pregunté a la pulga luego de pegarle y observar que se reponía luego de mi golpe—

—ay amo ¿Acaso se le ha de olvidar su cumpleaños?

Al término de la palabra de Mioga, todos se acercaron a mí, olvidando que tenía pulgas, y poniendo una cara de imbéciles. ¡Maldición Mioga! ¡Mira en la que me has metido!

—Inuyasha, ¿Por qué no nos dijiste que hoy era tu cumpleaños—protestó Kagome con cara de llorona

—¡Keh!—me limité a bufar molesto

—¿!Y cuántos cumples perrucho!—Preguntó Shippo

—!Que te importa enano!—le respondí de mala gana

—Inuyasha, vamos, dinos tu edad—dijo curioso el monje chismoso

—pulga Mioga ¿Usted sabe cuántos años cumple Inuyasha?—trató de indagar más en el asunto sango—

—ah claro, el amo Inuyasha cumpl—¡Paf!

—¡Cállate pulga chismosa!—me quejé nuevamente mientras dejaba que la pulga callera al suelo

—¡Inuyasha!—me regaño Kagome mientras me daba un jalón de oreja—No tenias que hacerle eso al anciano Mioga, él solo era amable en decirnos tu edad

—¡Keh! ¡Ustedes no tienen que saber mi edad! Yo tengo 15, por lo cual estaría cumpliendo 16 así que ahí a cabo el asunto ¡No tienen que investigar más!—respondí completamente molesto.

Después de decir todo mi discurso, noté que todos me miraban sin poder creerme lo que había mencionado.

—¿Cómo crees Inuyasha?—respondió sango

—acaso crees que te vamos a creer que tienes 15. ¿Recuerda que por algo te dije pedófilo?—me miro muy seria Kagome

—mmm es cierto, según nos contó la anciana Kaede tú pasaste 50 años sellado…y antes de eso los años que seguro llevas a cuestas—comentó Miroku con cierta sonrisa burlona

—Además ya tienes canas Inuyasha, y en todo tu cabello jaja—se burló el enano pulgoso

—entonces—seguidamente Kagome llevó sus manos a su boca para ocultar su risita—…¡Inuyasha es muy viejo!—dijo Kagome tan sorprendida y completamente roja de aguantar el llegar a reírse a carcajadas

—Grrrg ¡Ya cállense! ¡No soy tan viejo! ¡De hecho soy muy joven! ¡Mi raza a diferencia de la pobre raza humana, no llega a envejecer tan rápido!—les dije casi gritando—a decir verdad, Sesshomaru y yo estamos en nuestra etapa de adolescencia

—pues felicidades Inuyasha-dijo Kagome mientras me rascaba la cabeza como cual perro rascan por algo que hizo bien…esto es humillante, pero a la vez tan bien que le rasquen la cabecita

-¡Bueno ya, deja de rascarme Kagome!-dije quitando su mano de mi cabeza-no soy tu mascota-negué con mi cabeza-

-ay Inuyasha como crees-sonrió de una manera extraña, algo planeaba

Rápidamente se acerco a mi, llevando una de sus manos hacia mi oreja y comenzó a rascarla

—¿Quién es mi mascotita, eh?-dijo sonriente-¿Quién es el cumpleañero, haber?

—mmm mas a la derecha, derecha—dije sin pensar en el ridículo que estaba haciendo, pero Kagome rascaba como una diosa, sus manitas eran un elixir para mi comezón.

Me sentía en el cielo gracias a Kagome, que sin darme cuenta había cerrado mis ojos y comencé a mover mi pie de arriba hacia abajo.

Kagome termino por tumbarme sin hacer mucho esfuerzo, había quedado boca abajo muy encogido para que simplemente mi espalda fuera la que quedara para que ella se encargara de aliviar toda mi comezón.

-a mi izquierda…-dije mientras Kagome se movía hacia ese lugar-no, a mi otra izquierda- Un momento!

Rápidamente abrí mis ojos, y observe a todos aguantándose la risa de verme en tal sumiso y calmado.

Sentía mis mejillas duras y calientes, no había duda, me había sonrojado, y tenia ganas de que me tragara la tierra

—¡Maldición Kagome, no me rasques, no soy tu mascota!-le regañé-ya vámonos a tu época-dije mientras tomaba su bolso y de paso tomaba la mano de Kagome, llevándomela casi arrastrada-

—ha-hasta luego muchachos-se limito a decir

Mientras a lo lejos simplemente podía escuchar las carcajadas de los demás. ¡Que humillante por Kami sama!

—gracias Kagome-dije en susurros, mientras ella se sonreía-

—de nada Inuyasha, siento haberte avergonzado-y ahora se disculpa?

—ya que….-dije resignado-

Caminamos hasta llegar al pozo, y sin pensarlo nos adentramos en él. Siendo rodeados por aquella típica luz azulada.

Al llegar a su casa nos encontramos a su madre, la cual me miraba muy extrañada debido a mi comezón

—no preguntes mama-respondió Kagome a la pregunta que apenas formulaba su madre, parecía que había leído su mente

—hay unos remedios en casa Kagome, espero que te sean de utilidad-sonrió la señora Sonomi-

—¡Mama, dile feliz cumpleaños a Inuyasha!-mencionó emocionada.

—¡Tenias que ser necia Kagome!

—¿Feliz cumpleaños?, oh no imaginaba que hoy cumplieras años—agregó mientras acariciaba mi cabeza," ¿porque todos me hacen eso?"

—¡No soy una mascota!—exclamé bastante molesto

No es justo que me traten de esta forma, es vergonzoso….Además Kagome le dice a su madre que me felicite, con lo que me cuesta hablar en muchas ocasiones con la señora Sonomi, ella me recuerda a mi madre, y es por eso que me siento avergonzado…
Me siento como un tonto ¿Por qué habría de estado?

Seguidamente la volví a ver y noté que me dirigía una cálida sonrisa, al igual que también tenía esa expresión que ponía Kagome cuando planeaba algo malévolo…
Así que de ahí salió Kagome. Pero la señora Sonomi no se atrevería a hacer algo en mi contra…¿Verdad? ¿! Verdad!

—vamos entremos a casa, para darles unos frescos naturales—sonrió la señora—"sería muy divertido si celebraran ambos su cumpleaños, me imagino que les gustaría mucho"
—Gracias—respondí, dándole a entender que me encontraba sediento—

No creo que esta señora vaya a tramar algo, ella no es como la traidora de Kagome. En ella se puede confiar, hah…ya me siento más relajado.
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MensajeTema: Re: Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)   16th Mayo 2011, 07:23

tambn aqui lindo el fic es lindo pero segunda advertencia ponele el genero al fic ¿ok? cuidate bye n.n


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MensajeTema: Re: Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)   

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Las pulgas y las fiestas no se llevan (humor/romance)
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